El atentado de ETA contra la sede de la radio televisión pública vasca unió ayer a centenares de periodistas, ciudadanos y cargos institucionales a las puertas de la sede de EITB en Bilbao, en señal de solidaridad con los trabajadores afectados por la explosión del día de Nochevieja y para protestar de nuevo contra el terrorismo. Dos días después de que estallara junto al edificio un coche bomba cargado con 100 kilos de material explosivo, una amplia representación de la clase política y de los medios de comunicación en Euskadi se dieron cita en el lugar para participar en una concentración de repulsa que sirvió para reafirmar su compromiso con la vida y la pluralidad informativa.
Los asistentes protagonizaron durante quince minutos una reunión en silencio en el acceso principal a Euskal Irrati Telebista, situada en el edificio Bami de la antigua Feria de Muestras, mientras las excavadoras y los equipos de limpieza seguían retirando los escombros. La deflagración, registrada a las once de la mañana del miércoles, causó importantes destrozos en la fachada acristalada del inmueble, que da cabida a otras empresas y medios de comunicación, entre ellos 'Deia', 'El Mundo', Antena 3, Onda Cero, 'Expansión' y 'Marca'.
Dos días después y a la misma hora, el comité de empresa de EITB y el sindicato ELA, mayoritario en el ente público, convocaron dos concentraciones de protesta en el mismo sitio contra el último atentado de ETA en la que el único lema visible era una pancarta colocada por la central nacionalista con el lema 'Abertzale eta langile garelako. Ez gaude ados' -'Porque somos abertzales y trabajadores, no estamos de acuerdo'-.
Este encabezamiento, el mismo que ELA había empleado en la manifestación de repulsa por el asesinato del empresario Inaxio Uria en Azpeitia, causó cierta desaprobación entre algunos de los participantes y evidenció que había sido imposible pactar un lema conjunto para la concentración con el resto de sindicatos que forman EITB. Pese a ello, la cita reunió una muestra plural de empresas de comunicación y partidos que prefirieron superar cualquier eventual diferencia en la orientación de la protesta y estar unidos en favor de derechos humanos básicos, como son la vida y la libertad de expresión.
Participantes
Una nutrida delegación de las firmas afectadas por la bomba secundó la movilización, en la que también participó EL CORREO con una amplia representación, entre otros medios de comunicación que respaldaron a los trabajadores de EITB que dirige Bingen Zupiria. También acudieron numerosos cargos institucionales, como los gestores de la Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo, Maixabel Lasa y Txema Urkijo; los alcaldes de Bilbao y Vitoria, Iñaki Azkuna y Patxi Lazcoz; la presidenta de las Juntas de Vizcaya, Ana Madariaga; la vocal para Euskadi en el Consejo General del Poder Judicial, Margarita Uria; y la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate.
La propia Azkarate destacó que la asistencia de medios «de distinto color y pensamiento» a la concentración constituye «la mejor respuesta que se le puede dar a ETA». «A las sociedades donde hay gente que quiere silenciar a los medios se las pueda calificar de distintas formas; unos lo llamarán dictadura del terror, otros fascismo, pero lo que está claro es que ninguno de nosotros queremos vivir en una sociedad así». Gandhi lo definió de este modo: «Los métodos violentos sólo nos darían una libertad violenta».
Todos los partidos vascos participaron en la concentración de protesta, salvo la izquierda abertzale radical. Andoni Ortuzar (PNV) emplazó a «ponerse en primera línea de la libertad de expresión, la paz y la normalización», con el fin de rechazar un atentado que ha sido interpretado como un intento de los terroristas por aumentar la presión sobre el partido jeltzale.
Isabel Celaá (PSE-EE) repasó «las fechorías» cometidas por ETA, que el 8 de junio puso una bomba contra la rotativa de EL CORREO, y recordó que «ayer fueron los medios de comunicación» los atacados por la banda, «pero antes lo fueron jueces, policías, políticos y trabajadores». Leopoldo Barreda (PP) insistió en que los terroristas «deben perder toda esperanza de imponerse a la sociedad democrática». También asistieron el líder de EB, Javier Madrazo, y el portavoz de EA en Bilbao, Jon Aritz Bengoetxea.
Víctimas
En San Sebastián, la dirigente de ANV Mariné Pueyo resaltó que el atentado contra la sede de la radio televisión pública vasca «no es el único ataque contra la libertad de expresión que sufre este país».
En un 2008 en el que ETA ha asesinado a cuatro personas -el empresario del TAV Inaxio Uria, el ex concejal socialista Isaías Carrasco, el brigada Luis Conde y el guardia civil Juan Manuel Piñuel-, los concentrados clamaron en silencio por el fin del terrorismo. La cita contó con Carmen Torres, viuda de José María Portell, el primer periodista vasco asesinado y de cuyo crimen se han cumplido ahora 30 años, y de Gorka Landaburu, herido en 2001 tras abrir una carta bomba. Landaburu recordó a otros colegas asesinados, como el director financiero de 'El Diario Vasco' Santiago Oleaga y el columnista de 'El Mundo' José Luis López de Lacalle. «Hay que salir de la indiferencia para deslegitimar la violencia», indicó.
Al parecer, las dificultades para convocar un acto unitario promovido por todos los sindicatos impidieron la redacción de un comunicado final, lo que sorprendió a algunos de los presentes, pues se trata de una práctica habitual tras los actos de repulsa a la violencia. El consejo de administración de EITB ya había condenado el atentado con un llamamiento a su plantilla para «reafirmar su compromiso ético con los derechos humanos».
Al término de la protesta de ayer, se produjeron nuevas muestras de reprobación. En una nota, los trabajadores de EITB consideraron que «es inaceptable atentar contra personas de Euskal Herria», mientras que el responsable de Comunicación de ELA, Txomin Agirrezabala, reiteró que ETA «sobra» y subrayó que «no es de recibo que se ataque a la libertad de expresión».
La presidenta de la Asociación de Periodistas Vascos, Lucía Martínez, denunció que un atentado contra un medio de comunicación es un ataque contra un pilar de la democracia: «La prensa suele ser el primer objetivo de las organizaciones totalitarias». Es la esencia de la libertad, decía Marx: «Una prensa censurada es un vampiro de la esclavitud, una monstruosidad de la civilización».
Tras quince minutos de protesta en silencio, los concentrados se despidieron entre aplausos y saludos para reconfortarse y espantar algunos miedos antes de regresar al tajo a contar lo que ocurre a nuestro alrededor. Así lo explicaba una periodista: «Aquí seguiremos, trabajando, dando la voz a toda la gente».