En Euskotren, la empresa que gestiona el tranvía, reconocen que no se esperaban esta expectación. Todos sabían que la puesta en marcha del metro ligero en Vitoria atraería a miles de curiosos durante sus primeros días en funcionamiento. También que al ser gratuito durante dos semanas se potenciaría esa vocación de atracción casi circense. Pero no hasta este punto: desde el pasado día 23 de diciembre hasta el 1 de enero, es decir, en sólo diez días, el tranvía ha transportado a cien mil personas. Una cifra que sorprende a los técnicos y que ha hecho necesario sacar a la calle la cuarta unidad, la de reserva. Porque, en un principio, estaba previsto que sólo funcionasen tres convoyes en esta primera fase, que cubre el recorrido entre las cocheras de Landaberde y la calle Angulema.
Ya el primer día, el de la inauguración, se desbordaron todos los pronósticos. Pese a que los primeros usuarios comenzaron a subir pasada la una de la tarde, cuando terminó la jornada se habían superado los 11.000 viajeros. Y luego, en las jornadas siguientes, la fiebre tranviaria continuó y aún sigue.
Es el modo en el que los vitorianos se hacen al nuevo medio de transporte, un hábito que parece haberse adoptado de manera ágil. Sin embargo, queda pendiente la adaptación de los conductores al metro ligero. En los últimos diez días se han registrado dos accidentes. En ambos casos, según aseguran fuentes del Gobierno vasco, tuvieron su origen en errores achacables a los conductores, que se dieron de bruces contra el convoy después de haberse saltado sendos semáforos en rojo.
Vagón al taller
El primero de los choques tuvo lugar el pasado sábado en la calle Duque de Wellington, frente al colegio San Prudencio. Cuando el tranvía circulaba en dirección Landaberde, un coche cruzó las vías y el convoy no pudo evitar chocar contra él por detrás. No hubo heridos, pero aquí se estrenó la escueta lista de siniestros.
El segundo accidente ocurrió el día de fin de año, pocos minutos antes de las nueve de la noche. Según informó ayer la Policía Local, el coche que acabó provocando el siniestro se incorporó a Duque de Wellington tras sobrepasar a otro vehículo que estaba parado. La maniobra le impidió ver que se acercaba el tranvía y terminó colisionando contra la puerta delantera izquierda del primer vagón.
Fruto del impacto, uno de los usuarios del metro ligero se quejó de dolores en el tobillo, explicaron fuentes del Departamento de Transportes. Sin embargo, el herido rechazó recibir atención médica y abandonó el lugar por su propio pie.
De este último incidente salió peor parado el metro ligero. El impacto provocó que se desencajase la puerta contra la que había chocado el turismo, una avería que dejó fuera de servicio al convoy durante día y medio. Tras ser reparado en las cocheras de Ibaiondo, ayer por la tarde volvió a atravesar la ciudad junto con los otros tres vehículos.
Sistema de información
Euskotren continúa sin resolver aún uno de los ajustes que se reveló como necesario en la jornada inaugural: el sistema de información. Aunque las pantallas interiores de los convoyes cumplen con su cometido, siguen sin funcionar las de las paradas. Desde el Ejecutivo autonómico aseguran que las pantallas laterales (las que deben informar sobre el tiempo que resta para que llegue el metro ligero o, en su caso, el retraso que trae) comenzarán a prestar servicio a partir del día 7, cuando el tranvía comience a funcionar con normalidad y deje de ser gratis. Los 'cubos' que se encuentran encima de las marquesinas, encargados de facilitar la misma información, no estarán en condiciones hasta que se ponga en marcha la línea de Abetxuko, prevista para el mes de abril.