Se había planteado como una medida para sortear la tan temida crisis económica y para dar más facilidades a los consumidores durante la campaña de Navidad. Sin embargo, la propuesta impulsada por el Ayuntamiento, la Cámara de Comercio, la Federación Alavesa de Comercio y la asociación Gasteiz On de ampliar una hora el horario de cierre no ha calado lo suficiente en el comercio de Vitoria.
Así lo ha podido constatar EL CORREO después de peinar las principales calles del Ensanche donde, en términos generales, sus comerciantes siguen echando la persiana entre las ocho y las ocho y media de la tarde, es decir, en su horario habitual. ¿La razón? «No compensa», coinciden en señalar la amplia mayoría de la veintena de establecimientos -franquicias al margen- con los que ha hablado este periódico.
Los ejemplos más evidentes de que «abrir una hora más no es sinónimo de incrementar las ventas» son la zapatería Dicor, en la calle San Prudencio, y Generación X, en Fueros. Ambos comercios se apuntaron en un principio a la iniciativa y ambos se retractaron a mitad de campaña.
«Nos sumamos por compañerismo, pero se ha comprobado que la gente no sale a comprar a las ocho de la tarde. Si no se vende en horas punta, menos aún más tarde», expone Luis Díaz de Corcuera, propietario de Dicor. Y eso porque, a juicio de Sara Camiñas, de Generación X, «las horas de venta en el centro son muy pocas».
Por ello y porque «ya hacemos un esfuerzo abriendo al mediodía», la tienda de moda urbana de la calle Fueros decidió quitar la semana pasada el cartel de 'horario especial de Navidad. Abierto hasta las 21.00 horas'.
«Escasa» información
En otros muchos comercios ni siquiera llegaron a colgarlo. Bien porque consideran «más que suficiente» atender al cliente desde las nueve y media de la mañana hasta las ocho y media de la tarde, como lo hace la Casa del Libro; o porque «la gente ya está acostumbrada a un horario determinado», opina Amparo Pastor, de calzados Unanue. También porque la información que se ha dado de la campaña de ampliación de horarios ha sido «escasa».
«Si se le hubiera dado más bombo y se hubiera debatido la iniciativa, quizá nos habríamos sumado. De todas formas, nosotras abrimos todos los días hasta las ocho y media y creo que esa media hora no lleva a ninguna parte», explica la propietaria de Intimissimi, Paula García Araoz.
Para la de Blondie, Susana Valencia, el centro «ya tiene horarios lo suficientemente amplios como para dilatarlos aún más». «No me vale de nada -señala- abrir hasta las nueve y estar una hora cruzada de brazos. Si se quiere luchar por el centro hay que hacer que la gente venga, pero de otra manera».
Para los que, por el contrario, se han mostrado dispuestos a probar esta fórmula, la iniciativa tiene otros matices. «No es que la gente entre en masa a las nueve menos cuarto, pero si el cliente sabe que estás abierto hasta más tarde, lo agradece», apunta Maite Fuentes, de Jolben.
Idéntica opinión muestran desde Kirolak y Zulaica, dos referentes del comercio deportivo en Vitoria. «Cerramos a las nueve desde septiembre y aunque, desde luego, no es la panacea, los clientes agradecen esa flexibilidad, sobre todo si salen de trabajar a las siete y media u ocho de la tarde».
En Snoby, una exclusiva tienda de regalos de la calle Florida, tampoco se lo plantean como un asunto de ley. En la puerta, un cartel anuncia su apertura hasta las nueve de la noche, media hora más de lo habitual. Sin embargo, según explica Ibón Madinabeitia, el horario debe establecerse en función de la clientela. «Si entra gente, como si tienes que estar hasta las diez, pero esto sólo suele pasar cuatro días puntuales».