Cuando todavía resuenan los ecos de su última gira mundial y apenas cinco meses después del concierto de despedida el 31 de agosto en Milwakee (10 bises) con el que Bruce Springsteen y su banda dieron por concluido el tour 'Magic', el Boss ha sorprendido a propios y extraños con el anuncio de un nuevo disco, ya terminado. El álbum, titulado 'Workin' on a Dream', saldrá al mercado el 27 de enero y ha sido registrado de nuevo bajo la supervisión en los controles de Brendan O'Brien, en la que hace su cuarta colaboración en estudio con el Jefe.
Las canciones se fueron grabando en los tiempos muertos que dejaba la gira mundial de presentación de 'Magic', pero Springsteen plantó la semilla del nuevo proyecto ya durante las mezclas de aquel disco. «Durante las últimas semanas mezclando 'Magic' grabamos una canción titulada 'What Love Can Do'», explica el rockero de New Jersey en una nota colgada en su web. El tema era «una meditación sobre el amor en los tiempos de Bush. Era un gran corte y lo percibí más como el germen, la primera canción de un nuevo disco», prosigue el texto.
En ese punto fue O'Brien quien le animó a continuar, «Brendan dijo ¡hagamos otro ahora, sigamos adelante! Pero yo pensé en un primer momento que no, nunca había hecho dos discos en un mismo año. No escribo tan rápido», confiesa. Springsteen recuerda que aquella
noche volvió al hotel donde se alojaba en Atlanta y durante la siguiente semana escribió otras cinco canciones más: 'This Life', 'My Lucky Day', 'Life Itself', 'Good Eye' y 'Tomorrow Never Knows'. «Brendan y yo hicimos 'demos' de esas canciones antes de dejar el estudio y coincidimos en que de alguna forma encontraríamos el momento de hacer el disco durante el año de gira. (...) Durante los últimos 10 años con Brendan nuestra capacidad para hacer discos y trabajar en una variedad de proyectos simultáneamente nos ha permitido ofrecer con fluidez y constancia nuestra mejor música a nuestros fans. Esto es algo que siempre había querido hacer».
Primeras tomas
Aunque el Boss diga que no escribe tan rápido, lo cierto es que el ritmo compositivo pausado es un proceder del artista aplicable a los discos de su más reciente etapa creativa, ya que entre 1975 y 1985 escribía de forma febril abundante material para sus discos (sólo del doble 'The River' se podría completar otro doble de inéditas igual de válidas para el álbum).
De lo prolífico de su inspiración pasada dio buena cuenta la caja de cuatro discos 'Tracks', que reunió material sobrante de descartes hasta el 90 y que revelaba su torrencial capacidad creativa durante los setenta y ochenta.
Springsteen envía señales de haber retomado aquel vertiginoso ritmo creativo y dejado atrás la sequía de los 90. «Entusiasmado con el retorno a los sonidos de las producciones pop, continué entonces escribiendo y durante el siguiente año eso es exactamente lo que hicimos: grabar con la E Street Band durante las pausas de la gira. Espero con 'Working on a Dream' haber capturado la energía y frescura de la banda tal como llegábamos de la gira tras dar algunos de los conciertos más excitantes que hemos hecho nunca. Todas las canciones se escribieron con rapidez y normalmente hemos elegido una de las primeras tomas que grabamos. Nos lo pasamos en grande haciendo este disco, desde el principio hasta el final », recuerda el de New Jersey.
El disco será editado en tres formatos: cd, elepé y cd más dvd, con un documental de más de media hora con imágenes tomadas durante la grabación del álbum. Contendrá doce canciones e incluirá como extra el tema 'The Wrestler', pieza compuesta para la banda sonora del filme del mismo titulado interpretado por Mickey Rourke. También se baraja la inclusión de 'A Night with the Jersey Devil', tema colgado en su web para Halloween cuya presencia final no termina de estar clara.
En la grabación de varios de los cortes colaboran tanto el fallecido teclista de la E Street Band, Danny Federici, como su hijo, Jason Federici, que ya se subió al escenario con la banda de su padre en el concierto fin de gira para tocar el acordeón en 'Sandy', pieza clave del repertorio del grupo y favorita del malogrado teclista.
El que hará el decimosexto disco del Boss en estudio suena a compendio aproximado de todas las etapas sonoras por las que ha transitado la banda de la calle E: desde los medios tiempos y los coros épicos, a los rockanroles urgentes, las voces intimistas y los singles marca de la casa, como 'My Lucky Day', los recientes acercamientos al blues arenoso que aportó a piezas de la pasada gira, presentes en 'Good Eye', o los tonos confesionales y crepusculares ('Tomorrow Never Knows'). Hasta recupera aquellas piezas maratonianas de más de 8 minutos, como el corte que abre el disco, 'Outlaw Pete'. Lo que ha despertado disparidad de opiniones es la portada, candidata a peor carátula de su carrera: una imagen ensoñadora de colores pastel deslizados hacia el kitsch, con el músico en camisa chillona dibujado sobre un fondo celestial de estrellas en el que no falta una media luna.