La llegada de Vlado Ilievski (Strumica, Macedonia, 19 de enero de 1980) al TAU Cerámica supone un complemento sustancial a la carrera y la trayectoria de un jugador que «ha vivido mucho en poco tiempo». La reflexión parte de José María Berrocal, uno de los entrenadores ayudantes más prestigiosos de la ACB que coincidió con el base nacionalidad macedonio-eslovena en las dos temporadas en las que militó en el Barcelona.
Para empezar, Berrocal atribuye como un «acierto» la llegada del base zurdo al conjunto vitoriano. «Creo que puede ser un buen complemento de Prigioni. La temporada es larga y pueden compartir minutos con garantías», analiza. El preparador barcelonista enumera las virtudes de la nueva adquisición con la que va a contar Dusko Ivanovic, técnico con el que también coincidió en la capital condal.
«La principal característica de Ilievski pasa por ser un jugador completo. Va a dar más cosas que Shakur. Sabe jugar, tirar y leer el juego. Puede defender y es rápido. Tiene calidad y a su vez, es un jugador de equipo», repasa. El director de juego regresa al baloncesto ACB tras firmar unos números productivos con el Olimpia esloveno tanto en la Euroliga (13,5 puntos y 2 asistencias en casi 34 minutos de juego), como en la Liga Adriática (15,8 puntos y 5,2 asistencias en 33 minutos).
«Se puede adaptar bien al TAU, aunque al nivel que está jugado el equipo a veces no es tan fácil para un jugador nuevo», continúa explicando. «No le va a sorprender cómo trabaja el entrenador. Proceden del mismo baloncesto y hablan el mismo idioma. Se conocen. Para lo que se puede fichar a estas alturas, su adquisición no está nada mal», se sincera. En lo personal, Berrocal se refiere a Ilievski como «un buen chico». «Han pasado ya algunos años desde que estuve con él en el equipo, pero he seguido teniendo contacto con él. Al principio puede parecer introvertido, pero en cuanto coges confianza es muy cercano. Vive el baloncesto. Tiene familia, las ideas claras y está muy centrado», subraya.
Trayectoria prolífica
Ilievsi ha contado con una trayectoria muy prolífica. Con 16 años conoció el baloncesto de formación americano antes de recalar en el Partizan, jugar con 20 años en el Antalyaspor turco y disputar la Liga de Verano de Fuenlabrada con el Real Madrid en 2001. Después recaló por vez primera en el Olimpia de Liubliana, donde se hizo un nombre en Europa antes de fichar por el Barça -temporada 2003-2004-, donde no destacó.
«Llegó en un momento complicado, tras la marcha de Jasikevicius», le disculpa Berrocal , justo a la siguiente campaña de que los catalanes lo hubieran ganado todo. De la mano de Pesic se marchó al Lottomatica Roma y después al Siena, conjunto en el que ejerció de segundo base la pasada temporada en la 'Final Four'. «Hablaba castellano y enseguida recuperará el idioma. Se preocupa cuando no le salen las cosas y seguro que va a aprovechar la oportunidad», concluye Berrocal.