
En al imagen, momento en que los servicios sanitarios llegaban al lugar del atentado. /Efe
Alturia y Uria, empresa adjudicataria de la 'Y' vasca
El Ministerio de Fomento encargó concretamente a la constructora guipuzcoana la ejecución del tramo Arrazua/Ubarrundia-Legutiano, de 5,2 kilómetros y un presupuesto de 34,8 millones de euros. Esta circunstancia llevó a que desconocidos atacaran en marzo de 2007 una docena de camiones de la compañía aparcados en Azpeitia, localidad donde Altuna y Uria tiene su sede social. Los atacantes realizaron pintadas en contra del tren de alta velocidad, pincharon las ruedas de los vehículos, taponaron los tubos de escapa y cortaron cables.
No era la primera vez que esta empresa fue atacada por grupos violentos cercanos a ETA. Altuna y Uria sufrió a principios de la década de los noventa numerosos ataques de grupos de violencia callejera dentro de la campaña contra las obras de la autovía de Leizaran que une las ciudades de Pamplona y San Sebastián.
La empresa Altuna y Uria nació en el año 1969 para dedicarse a la edificación de vivienda, pero a partir de 1975 centró su actividad en la obra pública y ha conseguido convertirse con el paso de los años en la constructora más importante de Guipúzcoa con una completa oferta de redacción de proyectos, construcción, reparación y conservación de obra civil. Su actividad empresarial se extiende también actualmente a la ejecución y mantenimiento de instalaciones eléctricas y mecánicas. Su plantilla asciende a cerca de 350 trabajadores y su volumen de negocio anual supera los 50 millones de euros.
El empresario vasco, de 71 años, ha sido asesinado de dos tiros por ETA en Azcoitia
Casado y padre de cinco hijos era un hombre de costumbres y acudía a jugar a las cartas a un bar cercano a su casa
El fallecido, que no llevaba escolta, seguía al frente del negocio encargándose de la interlocución con los trabajadores de Altuna y Uría
La última víctima de ETA, Ignacio Uría Mendizabal,
asesinado por ETA, dedicó su vida a impulsar y fortalecer, junto con dos de sus hermanos, la empresa constructora Altuna y Uría, que heredaron de su padre y en la que también trabajan sus hijos..
Casado y padre de cinco hijos, Uría era un hombre de costumbres que acudía casi a diario a jugar al tute y al mus al 'Kiruri', un restaurante cercano a su empresa y a su casa, en cuyo exterior ha sido asesinado de dos balazos. Los que le conocen destacan de él lo "buena persona" que era, "tan buena como el pan".
Pese a sus 70 años, Ignacio Uría seguía parcialmente activo en la empresa y se dedicaba por las mañanas a visitar in situ las numerosas obras que esta compañía tiene adjudicadas en Guipúzcoa, donde departía con los jefes de obra y se interesaba y controlaba el estado de los trabajos.
La empresa fue fundada en los primeros años de la década de los 50 por su padre, Alejandro, un albañil que "empezó de cero" y que procedía del caserío 'Azkune' del barrio de Loyola, el mismo en el que se ubica la compañía. Alejandro legó la empresa a sus tres hijos varones, Imanol, Ignacio y Luis Mari, aunque éstos compartían la propiedad con los tres hijos de Altuna, el socio de su padre.
No llevaba escolta
Hace más de 20 años los tres hermanos Uría compraron su parte a los Altuna y se hicieron con el control total de la compañía, aunque no llegaron a cambiar la denominación, que continúa siendo hoy Altuna y Uría. La empresa, que ahora cuenta con 370 trabajadores, tiene a un buen número de 'Urías' en su plantilla, ya que prácticamente la totalidad de los hijos de Imanol (4), Ignacio (5) y José Mari (5) trabajan en la constructora azpeitiarra.
En la actualidad, con Imanol, el mayor de los hermanos, jubilado, Ignacio y Luis Mari se mantenían al frente de la sociedad, aunque el primero ya había comenzado a delegar responsabilidades en sus hijos. Además de la dirección y el control de las obras, Ignacio se ha encargado hasta ese mismo año de la interlocución con los trabajadores, aunque se había apartado de las actuales negociaciones del nuevo calendario laboral, que había delegado en uno de sus hijos.
La compañía cuenta con importantes adjudicaciones en obras civiles en el País Vasco, como la construcción del segundo cinturón de San Sebastián y del trazado del
Tren de Alta Velocidad, un proyecto amenazado por ETA . Pese a que la empresa ya había sufrido un ataque en marzo de 2007 por su participación en las obras de la línea de alta velocidad, Ignacio Uría no llevaba escolta.