La crisis económica ha fulminado numerosos comercios. Sin embargo, hay algunos negocios que no sólo se han salvado de la hoguera, sino que han experimentado una época de bonanza con la llegada de las estrecheces económicas. Es el caso de las tiendas de segunda mano, una opción que muchos bilbaínos nunca habían barajado hasta que ha llegado una época de vacas flacas. Según coinciden en afirmar los establecimientos del sector asentados en la capital, el actual escenario económico ha llevado a sus locales a un público que hasta ahora no había mostrado interés en adquirir productos usados.
De este modo, las ventas han aumentado en los últimos tres meses hasta un 10%. Pero la fórmula que más ha crecido es la del empeño, o venta con opción a recompra, una modalidad que ofrecen algunos establecimientos como 'El bazar de lo usado', un clásico bilbaíno del gremio ubicado en Santutxu. El negocio ha registrado un incremento del 30% en el número de clientes que dejan en depósito durante un mes alguna de sus pertenencias a cambio de una cantidad de dinero. «Al finalizar el plazo, el 90% de las personas viene a recuperar sus objetos pagando un recargo», explica el encargado, José Negrete, quien señala que el oro, «un valor seguro», es el recurso más socorrido para quienes necesitan dinero fresco.
Sobre todo ahora, con la Navidad a la vuelta de la esquina. «Los niños, la hipoteca... la gente utiliza este sistema porque no llega a final de mes, no lo hacen para pagarse lujos», insiste Negrete. El encargado, sin embargo, deja caer que él tampoco puede comprar todo lo que le llevan, porque tiene que adelantar el dinero y «uno da de sí lo que da». «Los que nos dedicamos a esto tenemos que establecer ahora un equilibrio. Elegir más los artículos que nos ofrecen: comprar con ojo cosas que tengan salida», matiza.
Lo dice por experiencia, porque en su tienda le han ofrecido enseres «de todo tipo». «Si alguien se quedase un par de días en el bazar fliparía», admite. En su afán por conseguir unos euros contantes y sonantes, ha habido personas que le han tentado hasta con pararrayos y dentaduras postizas de oro. Según cuenta, lo que mejor se vende son los artículos de imagen y sonido, así como los artículos deportivos y los videojuegos.
En 'Cash Converters' -una firma con delegación en Bilbao- también aseguran que estos son los productos estrella del negocio. Los más demandados por los clientes y los que más les venden. «Sale rentable. Gente que nos trae un iPod puede recuperar del 80 al 85% de lo que le costó», destaca. Eso sí, siempre y cuando esté en buen estado y no sea una antigualla.
Tal y como explican los portavoces de la empresa, cuando una persona pone sobre el mostrador el objeto que pretende vender en una de estas tiendas, se inicia una negociación para fijar un precio y, cuando se llega a un acuerdo, se firma un contrato donde se registra el número de serie del producto. Toda la operación se filma en vídeo. Además, la Policía recibe un listado de los productos para cotejarlos y asegurarse de que no son robados.
En busca de gangas
Los dependientes de las tiendas de Emaús en Bilbao, sobre todo las de ropa usada, también han detectado que aunque los inmigrantes siguen constituyendo su principal grupo de clientes -aproximadamente el 40% de sus usuarios- , ahora se ve gente «de todas las edades y de todas las clases sociales». «Incluso hay señoras que vienen a comprarle cosas a las hijas pero luego les ocultan que son de segunda mano -apunta Nines Pérez, coordinadora de ventas de la empresa-. Como el 'stock' se renueva continuamente, hay personas que entran dos y tres veces al día para ver si cazan alguna ganga. Y, en ocasiones, tienen suerte. «Hay veces que nos llega ropa sin estrenar, con las etiquetas y todo. También nos hemos encontrado con prendas de Loewe muy poco usadas o de Adolfo Domínguez... y también con vaqueros de marca. Lo nuestro no es un todo a cien, hay productos muy majos que nos dona la gente. De hecho, en nuestra tienda de Sabino Arana pueden entrar cada día 300 ó 400 personas», aclara. Por su parte, en 'Union Recycling', firma especializada en moda, no han notado un mayor número de clientes, porque, según explican, las tiendas como las de Cáritas o Emaús, «más baratas» están capitalizando el 'subidón'.
Para las asociaciones de consumidores, el comercio de segunda mano es una buena opción, porque fomenta el consumo sostenible. «La garantía de sus productos es de un año y se pueden cambiar por un artículo similar o pedir la devolución del dinero. Suelen funcionar muy bien y apenas hemos registrado reclamaciones por problemas con estas tiendas», explica José Luis Segura, responsable de comunicación en la sede bilbaína de la asociación de consumidores EKA-OCU. Según apunta, la crisis ha hecho florecer en la villa este tipo de comercios, «muy asentados en países como Holanda o Inglaterra». «Es típico de una situación como la actual, donde también están cobrando auge los productos blancos y los negocios de reparación de coches, calzado o ropa», detalla.