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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 11 febrero 2012

Álava

27.11.08 -

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«No buscaba satisfacción sexual ni beneficio económico con las fotos de mi hija. En mi familia, a veces practicamos el nudismo. Tenemos plena confianza en todos. Cuando miro las fotos, veo a mi hija por encima de todo, no tengo otros pensamientos». Con este rotundo testimonio defendió ayer su inocencia A.V., al que la Fiscalía acusa de hacer 30 fotos pedófilas a su hijastra en enero de 2004 y, dos años después, un vídeo donde aparece desnuda.
Durante el transcurso del juicio, celebrado ayer en la Audiencia Provincial, el imputado recibió el apoyo de su mujer, quien admitió conocer el vídeo. «Mi marido me lo contó el mismo día que lo grabó. Tiene carácter familiar, quizá más íntimo, pero no pornográfico», explicó. No obstante, reconoció que había aconsejado a su esposo, con el que tiene un bebé de nueve meses, «que lo borrara, porque amigas de mi hija andan en el ordenador y podía comprometer a la niña».
La propia adolescente restó importancia a la grabación y defendió a su padrastro «para que le quiten la orden de alejamiento y vivamos todos juntos como antes». El abogado de la defensa, tras negar el carácter «obsceno, libidinoso o lujurioso de unas imágenes en que se ve a madre e hija en la bañera», presentó tres informes psicológicos donde se niega cualquier «alteración o modificación conductual de la niña» ni «ningún distanciamiento o conducta anómala» con su padre.
Por lo que respecta a la segunda de las acusaciones, la de difundir pornografía de menores en Internet, el acusado negó tener conocimiento de que «tenía ese material pedófilo. Al descargar algo de Internet, no visualizo todo lo que se almacena», apostilló.
Confesión
Los hechos se remontan a diciembre de 2006, cuando un equipo de expertos informáticos de la Guardia Civil de Cataluña detectó un posible intercambio de imágenes de carácter pedófilo que procedían de un ordenador ubicado en Lakua. «Se trataba de un rastreo que se hace de forma periódica», detalló el fiscal. «Se hicieron búsquedas sobre palabras que contengan ficheros pedófilos y de ahí, a través del programa de intercambio 'emule' se buscaron los archivos y a los usuarios», añadieron algunos de los agentes de la Guardia Civil.
Tras pedir autorizaciones para identificar el número IP de los ordenadores, un juzgado barcelonés ordenó el registro de la vivienda del acusado, donde encontraron dos ordenadores, dos discos duros y numerosos DVDs. En el análisis posterior hallaron 435 archivos «de naturaleza pornográfica, muchos con imágenes de menores» y concluyeron que el acusado había descargado de la red parte de este material «y difundido 27 ficheros a través del 'emule', 14 de los cuales fueron solicitados por otros usuarios en 317 ocasiones».
Además, uno de los agentes reveló que tanto en ese momento como más tarde en dependencias policiales el acusado le confesó que «había obtenido ese material para satisfacer su deseo sexual porque su hija le atraía y no quería hacerle daño».
El acusado insistió en que «no soy aficionado a ver porno en internet, puedo bajar algo alguna vez. Sé que con el 'emule' hay riesgos de tener contenidos indeseables, pero voluntariamente nunca he tenido un archivo porno infantil», se defendió. También rechazó que su objetivo fuera la difusión de este material.
Los argumentos no convencieron al fiscal, que consideró que incurrió en dos delitos de corrupción de menores y ratificó su petición de seis años y nueve meses de prisión y una orden de alejamiento hacia la hijastra. La defensa solicitó la libre absolución.
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