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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 11 febrero 2012

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LA RIOJA

La Asociación de Padres del colegio Miguel de Cervantes gana el tercer premio nacional de experiencias educativas con un programa de radio
24.11.08 -

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Los padres del Colegio Público 'Miguel de Cervantes' de Fuenmayor enseguida se dieron cuenta de que la fisonomía de las aulas estaba cambiando. Y no era fruto de las obras ni del color de las paredes ni por la inclusión de las pizarras digitales. Veían cómo las aulas de sus hijos se llenaban de nuevos alumnos venidos desde Portugal, Rumanía, Colombia, Argentina o Marruecos.
Así lo relata la presidenta de la AMPA de Fuenmayor, Pilar Martínez. «En 2006 detectamos que Fuenmayor estaba subiendo en número de emigrantes. Entonces, vemos que tienen un importante problema de integración, que no es otro que el idioma. El colegio ofrecía clases de apoyo en comprensión del idioma y en lectura, pero lo hacía con los más pequeños y había familias que no podían leer con sus hijos, o porque los mismos padres no comprendían el idioma o porque tenían situaciones laborales muy complicadas». La situación creaba desventaja en los grupos de alumnos, y aunque los profesores del Cervantes ponían todo su empeño en que todos los estudiantes avanzaran al unísono en las materias, se encontraban con serias dificultades.
Los padres comenzaron el curso 2007 con toda normalidad. Pero, tanto les inquietaba el tema, que a las entradas y salidas al colegio de sus hijos comenzaron a hablar. Tenían una intención clara: no querían crear ningún gueto. Y dieron con la solución. Para que nadie se sintiera excluido, habría que realizar una actividad extraescolar para que todos se mezclasen. Y tenían el lugar adecuado para ello: la emisora de radio local.
Esta iniciativa les ha reportado un premio y la satisfacción de que su labor haya sido reconocida, en el contexto nacional, por la Confederación Española Asociaciones de Padres de Alumnos (CEAPA). El pasado 26 de octubre recogieron en Madrid el tercer premio nacional de experiencias educativas.
La emisora
Fue en el punto del dial 107.0 de la FM donde la AMPA del Cervantes puso todo su empeño para gestar un sistema de aprendizaje e integración. Lograron convertir la emisora en un centro lúdico-didáctico en el que los niños de la localidad de 6 y 7 años comprendieran lo que leían, se expresaran en un mismo idioma, supieran dialogar entre ellos y sobre todo, respetar las ideas de quienes no parecían iguales.
«Son chavales muy pequeños, apunta Pilar Martínez, pero nosotros pensábamos que tenían una edad adecuada para que se conocieran y se respetasen. Las tutoras de los niños se involucraron enseguida en el proyecto».
Y no sólo las tutoras, sino que se implicó también el Colegio y el Ayuntamiento, que colaboró con medios humanos y materiales. Además, contaron con el apoyo económico proveniente de la Consejería de Educación del Gobierno de La Rioja y de la Fundación Caja Rioja.
Para llevar a cabo el proyecto, dos madres, Cristina Peciña y Soraya Sáez, cogieron los micrófonos con los niños. En abril, todos los habitantes de Fuenmayor estaban pegados a sus radios para escuchar el resultado de la iniciativa. «Hicimos grupos de ocho niños, cuenta Cristina, porque en el estudio no cabían más». Con cuentos, poesías y varios temas de interés los críos del municipio empezaron con su programa 'Érase una vez. la radio'.
Con los mayores, continúa Soraya, «buscamos temas como el miedo, el divorcio de los padres, la alegría, las pesadillas por la noche. y conseguimos hacer una tertulia. Con varías madres, hacíamos cada semana una batería de preguntas. Al principio alguna refunfuñó, pero luego estaban encantadas de colaborar». Junto a Soraya y Cristina, varias madres de la localidad participaron en el proyecto para sus hijos. Incluso con intendencia, colocando bien los micrófonos, las sillas y poniendo orden en el estudio de radio.
Gloria Fuertes
Ninguno de los niños participantes conocía el medio radiofónico. Pero todos respetaron los turnos a la hora de hablar y participaron leyendo poesías de Gloria Fuertes. Dos días de ensayo, uno de grabación y la emisión de los sábados hicieron que la localidad entera estuviese pendiente del programa de los más pequeños del cole. Incluso los alumnos se atrevieron con 'chascarrillos' de Fuenmayor contados con inocencia.
«Trabajar con niños, recuerda Soraya, era muy gratificante. No había malos rollos ni peleas dentro del estudio. El clima fue muy agradable y hubo mucho respeto», concluye.
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