Inmerso en la precampaña electoral, el PSE se comprometió ayer a aumentar la plantilla de Osakidetza en más de 3.800 personas -1.800 de ellos médicos especialistas- para acabar «con el continuo deterioro de nuestro sistema de salud» y para que la Sanidad vasca «dé el salto adelante» que reclama la sociedad y supere la pérdida de «pujanza» que, a su juicio, ha sufrido «por la mala gestión de los sucesivos gobiernos de Ibarretxe». Un incremento de personal que se financiaría reduciendo algunos gastos, como el farmacéutico. «Podemos hacerlo porque tenemos los recursos suficientes para ello», afirmó Patxi López.
A falta de cuatro meses para los comicios autonómicos, el PSE ha comenzado a desgranar las líneas maestras de su programa electoral. Tras intentar recabar apoyos en el mundo empresarial y en el del euskera con sendos manifiestos presentados en septiembre y octubre, ayer le tocó esbozar lo que será su ideario sanitario si alcanza Ajuria Enea.
El formato del acto -presentado por los médicos Roberto Lertxundi y María Jesús Fernández- fue muy similar al de los dos anteriores. López se rodeó de profesionales de reconocido prestigio en el mundo sanitario. Antes de que tomase la palabra el candidato socialista, subieron al estrado la enfermera Karol Dagón; el jefe del servicio de Microbiología de Cruces, Jorge Barrón; y el jefe de Neurología de este mismo centro, Juan José Zarranz, considerado uno de los expertos más afamados en su especialidad. Junto a ellos, también estaban invitados a la cita, entre otros, asociaciones ciudadanas, los máximos responsables del Colegio de Enfermería de Vizcaya y catedráticos universitarios como Ramón Cisterna, especialista en Inmunología. En total, cerca de un centenar de profesionales sanitarios.
Ante la atenta mirada de todos ellos, López dibujó un panorama sombrío en lo que respecta a la 'salud' de Osakidetza. No dudó en afirmar que el sistema sanitario vasco, a pesar de sus «magníficos profesionales», vive sus «horas más bajas» desde que se puso en marcha en la década de los ochenta y contrapuso su pasado con un presente y un futuro, en su opinión, poco halagüeños. Para el candidato socialista, si hace años podía calificarse de «excelente» y «puntero en España», ahora padece una «masificación creciente» y una falta de recursos materiales y de infraestructuras que ha provocado que descienda posiciones «de manera alarmante» en el ránking español.
Deterioro
El líder del PSE denunció que el gasto sanitario en Euskadi en relación con el PIB se encuentra por debajo de la media estatal y que se está produciendo una «progresiva privatización». En este catálogo de carencias y problemas, también enumeró la escasez de centros de salud, el desbordamiento de las urgencias o el aumento de los tiempos de espera.
Para acabar con este «deterioro», López presentó una batería de medidas, la mayoría de ellas ya desveladas durante los últimos meses por los principales dirigentes de su partido. La más novedosa fue la promesa de aumentar la plantilla con más de 1.800 médicos especialistas y otros 2.000 trabajadores del resto de áreas. Un incremento que se haría entre 2009 y 2013.
Además, apostó por la creación de varios hospitales en diferentes zonas de Euskadi, por la enfermería «familiar y comunitaria», por reforzar la atención primaria y por que ningún médico de Osakidetza «tenga a su cargo una población superior» a 1.500 personas, un reto que también está en la agenda del Gobierno vasco.