Cuando la Diputación alavesa estaba trabajando para frenar la construcción de los parques eólicos de Arkamo, Iturrieta y Cruz de Alda por tener un impacto medioambiental de «magnitud crítica», el Departamento de Industria del Gobierno vasco, lejos de paralizarlos, ha sorprendido con una nueva propuesta. El plan del Ejecutivo autónomo mantiene todos los emplazamientos cuestionados y añade otros cinco grandes parques: Montes de Vitoria, Entzia (Montaña alavesa), Bitigarra (Valle de Arana), Kapildui (Bernedo) y Palogan (Puerto de Betoño). Se da además la circunstancia de que estos cinco parajes ya fueron desechados en 2002 por su afección paisajística.
La propuesta de Industria se ha topado con el rechazo de las tres diputaciones, que han suscrito un documento conjunto de 18 páginas en el que concluyen que el nuevo mapa eólico no responde a los mandatos de las diferentes instituciones vascas. A su juicio, supone también una «ocupación indiscriminada y masiva» de las zonas culminares de montaña, provoca un «impacto crítico e inasumible» ambientalmente e implicaría, por último, la «pérdida de la integridad y coherencia de la red europea Natura 2000». Con todos estos elementos, zanjan que el Plan Territorial Sectorial (PTS) de la Energía Eólica de Euskadi es «el menos proteccionista» de todos los que están vigentes en el conjunto de España.
La contundente respuesta de las diputaciones fue desvelada ayer por el titular de Medio Ambiente, Mikel Mintegi (EA), que compareció en las Juntas Generales a petición del PP para explicar la situación de la tramitación de los proyectos para levantar decenas de aerogeneradores. Arropado por tres técnicos y su director, Mintegi abundó «en la plena coincidencia» de las tres administraciones forales y recalcó la necesidad de impulsar una estrategia medioambiental sostenible. En este sentido, recordó que Álava contará a finales con su propio plan de energías renovables, que tendrá luego que coordinarse con el nuevo PTS.
Zonas protegidas
Ante el rechazo provocado, un portavoz oficial de Industria recalcó que es «demasiado pronto» para hablar de propuestas concretas y reiteró que «no se construirán parques que no superen la declaración de impacto ambiental, como sucedió con el proyecto de Ordunte, en Vizcaya.
El debate viene de lejos. La polémica surgida en torno a la construcción de la fase II del PTS, aprobado en 2002 con el respaldo de todas las formaciones políticas, derivó en un mandato del Parlamento vasco del pasado marzo en el que se instaba a Industria a revisar la normativa vigente durante seis meses.
Con el plazo ya cumplido, el Ente Vasco de Energía ha culminado el trabajo encomendado por la Cámara. Su documento no ha podido encontrar mayor oposición. Por territorios, Álava se lleva la peor parte. El actual PTS prevé siete parques, dos de ellos ya construidos (Badaya y Elgea). Los otros cinco son Arkamo, Iturrieta, Cruz de Alda, Kolometa y Ganekogorta. Con la revisión propuesta, estos siete se convertirían en doce y de éstos, ocho estarían ubicados en zona Red Natura 2000. Lo paradójico es que en Vizcaya no se propone ninguno y en Guipúzcoa, dos ya previstos: Irukurutzeta y Zamiño-Izazpi.
De consumarse la revisión y sumando los siete miniparques también proyectados en el territorio y que no tienen por qué recogerse en el PTS, Álava contaría con 91 kilómetros de alineaciones de aerogeneradores, 50 de ellos transitados por espacios protegidos.
Desde la oposición, quien más tajante se mostró fue Marta Alaña, del PP, que acusó a Industria de «estar tomando el pelo» a la Diputación.