Esta vez no hubo macrobotellón en la Virgen Blanca. La anunciada convocatoria para que, por segundo sábado consecutivo, miles de jóvenes se concentraran en la plaza en protesta por el «temprano» horario de cierre de los bares se saldó con una pobre asistencia. Poco más de 300 chavales. La gran mayoría optó por quedarse en los bares que, en un desafío claro al Ayuntamiento, no echaron la persiana hasta bien pasadas las tres de la mañana.
En realidad, el desafío fue doble. Al Consistorio y a la asociación que aglutina a los propietarios de pubs y discotecas. Numerosos hosteleros de la almendra medieval, que la normativa del Gobierno vasco les obliga a cerrar a la 1.30, han acusado a sus colegas de «hacer presión para cerrar nuestros locales». En la madrugada de ayer les plantaron cara y les hicieron competencia. La marcha en el casco viejo duró hasta casi las tres y media.
El portavoz de los bares de la 'Zapa', Roberto Alonso, aseguró ayer, en cualquier caso, que «no se trató de una decisión premeditada ni de nada que hubiéramos hablado antes. Esta vez nos enteramos tarde de la convocatoria y cada local actuó por su cuenta y cerró cuando quiso». Una permisividad que llama la atención tras los controles exhaustivos llevados a cabo en las últimas semanas por la Policía Local. «Pregunté a otros conocidos a ver si había agentes y parece ser que estaba todo muy tranquilo y no había municipales por la zona como otras veces para controlar que cerráramos a la hora o multarnos», desveló Alonso. El Ayuntamiento declinó ofrecer datos sobre la actividad de la Guardia Urbana.
Esta noche tan atípica desconcertó a más de un joven. «Hemos preguntado en un bar a ver qué pasaba, y nos han dicho que mientras no se pasasen los municipales, pensaban seguir abiertos. Cuando no están vigilando las carreras ilegales se centran en esto, y viceversa», contaban Borja, Reta e Iñigo junto al monumento de la Virgen Blanca, no sin cierta decepción. «Ha venido muy poca gente, están todos bailando».
La cita, como la anterior, había sido convocada a través de un foro juvenil de Internet y, al igual que aquella, prometía ser todo un éxito de asistencia. Nada que ver. Ni cánticos, ni silbatos, pancartas o parodias de Celedón. Ni, afortunadamente, ningún acto vandálico contra el mobiliario urbano o altercado alguno. Hace una semana destrozaron la exposición fotográfica de la agencia Reuter en Periscopio. Claro que también en esta ocasión la Ertzaintza había anunciado que montaría un dispositivo especial para prevenir cualquier imprevisto. Pero su presencia no se hizo notar. Tan sólo se dejó ver, y de paso, una patrulla de la Policía Municipal, que despertó los silbidos de los asistentes. Se limitaron a estar de charleta durante una hora.
«Es una faena»
Entre los distintos corrillos, el sentir era muy similar. «Es una faena que cierren tan pronto, los horarios de salir se han ido retrasando con los años, y antes de la medianoche no hay nada de ambiente», comentaban Sergio, Mikel, Itxaso, Óscar, Marta y Lexuri. «La gente sale tarde», añadían Nerea, Oihana, Iván, Silvia y Kristel, que repetían sábado. «Hace una semana el ambiente fue muy bueno, pero hoy muchos se han rajado», reconocían, antes de criticar con rotundidad el comportamiento de «cuatro cafres que arruinaron la exposición de fotos y dieron una imagen penosa de todos los que estuvimos aquí».
Pero una cosa no quita la otra. Y no se resistieron a, una vez más, reivindicar su derecho a «disfrutar». Para la chavalería, la polémica suscitada es «un pique entre los hosteleros del Casco y los del centro, ni más ni menos. Nosotros estamos en medio y pagamos las consecuencias, nos toman por tontos».
No lejos de ellos, Marta, Javier y Alen eran los únicos en la plaza que habían acudido bien pertrechados para celebrar el botellón. Cerveza en mano, Marta, gaditana estudiante de Bellas Artes en Bilbao, pedía más flexibilidad en los horarios por las inclemencias del tiempo. «Aquí llueve mucho y no puedes quedarte en la calle». Desde Logroño llegaron Álvaro, Javier, Francisco José y Elena. «Allí los bares cierran a las cuatro y no hay estos problemas, esto no es normal».