«Legorreta no podría soportar otra conmoción como la del asesinato de Juan Mari. Y por eso no puede ni quiere permanecer callada ante el ataque a una de sus vecinas». Xabier Iraola, que vivió como alcalde de la localidad guipuzcoana hace ocho años el asesinato del ex gobernador civil de esa provincia, fue ayer contundente tras la amenaza que ETA ha lanzado en su último comunicado contra Maixabel Lasa, viuda de Juan María Jáuregui y directora de la Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo, adscrita al Gobierno Vasco.
Vecinos de su pueblo natal, donde ella y su familia siguen viviendo, quisieron mostrarle ayer su solidaridad en una concentración delante del mismo Ayuntamiento que en el año 2000 mostró su repulsa por el atentado que acabó con la vida de su marido. Un centenar de personas, entre ellas sus hermanos y varios primos, se reunieron en la plaza Korta y Zapas del municipio para dedicar quince minutos de silencio a su convecina, ausente del acto porque decidió pasar el fin de semana junto a su hija lejos de casa y de los malos recuerdos.
«Se encuentra mal, el jueves estuve con ella después del coro -del que forma parte desde hace años- y la encontré bajita, preocupada sobre todo por su madre y su hija», reconoció Iraola, actual portavoz del PNV en el Consistorio, en cuya fachada cuelga la pancarta 'Bakea behar dugu', ya instalada cuando Legorreta despidió a Jáuregui. El cartel de 'Preso eta iheslariak etxera' lleva colocado desde que ANV rige el municipio.
Iraola indicó que fue su grupo, el PNV -único representado, junto a la izquierda abertzale, en el Consistorio-, el que organizó el acto tras conocer que ETA «había puesto en la diana» a Maixabel Lasa, «después encima de que le asesinen al marido». «Había que hacer algo, porque el Ayuntamiento (en referencia al equipo de gobierno, de ANV) permanece callado», aseguró al término de la concentración.
«Aurrera, Maixabel»
En ese momento, ejerció de portavoz y agradeció la presencia de numerosos vecinos, amigos y cargos públicos, sobre todo, nacionalistas y socialistas, y de la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco, Gema González de Txabarri. «No queremos otra tragedia, ni perder una nueva amiga, ni queremos ni podemos perder una servidora pública», proclamó el ex alcalde.
Como él, la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, que encabezó junto a Iraola la concentración, transmitió su ánimo a Lasa y explicó que el pasado jueves habló con ella «para reconocerle en nombre del Ejecutivo, y segura de hablar en nombre de toda la sociedad, no sólo la gran labor que está haciendo, sino el agradecimiento por esa labor».
Azkarate aseguró que Lasa ha recibido «un aluvión de solidaridad», desde que el miércoles se conoció el comunicado, en el que ETA tachaba a la directora de Atención a las Víctimas de «militante antiabertzale» y le acusaba de «derramar lágrimas de cocodrilo» para «suavizar la opresión que sufre este país». Al final del acto, la portavoz lanzó el último ánimo en público hacia la vecina de Legorreta: «Aurrera Maixabel, zurekin gaude!».