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09.11.08 -

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«He dado conciertos para sordos»
A orillas de la ría del Nervión. / FERNANDO GÓMEZ
Él, que hizo famosa a su madre al precio de revelar que mentía sobre su edad, cuenta ahora en otro disco sus desvelos como padre. Tontxu Ipiña (Bilbao, 1972) decidió un día colgarse la guitarra en bandolera en busca de su destino. Lo encontró en Madrid y allí se integró en el exquisito club de los cantautores. Hace unos días regresó a su tierra para arropar el debut de un nuevo socio, el gallego Andrés Suárez.
-Dedíquele aquí tres líneas.
-Es un cantante y un compositor cuyo talento no se corresponde con sus 25 años. Es soberbio. -¿Se siente obligado a ayudarle?
-Es lo que hicieron conmigo cuando llegué a Madrid artistas ya consagrados, como Jorge Drexler, Pedro Guerra, Paco Bello...
-Eso de que los cantautores se junten para actuar, ¿es buen rollito o es que son malos tiempos para la lírica?
-En mi caso, nunca lo he hecho por razones comerciales. Pero hay gentes que se juntan para cantar que ni se conocen.
-¿Se atreve a definir el concepto de cantautor?
-... El que sugiere entre líneas letras algo más que 'chiqui-chiqui' ya es cantautor si hace sus propias canciones con su guitarra o su piano.
-Pero para aclararnos: ¿entran ahí Perales o Peret, por ejemplo?
-... Pues yo creo no. Y eso que yo tengo muchas influencias de Perales, ja, ja. Creo que hay un paso más en la música, la estética, la puesta en escena incluso.
-¿Fue políticamente incorrecto entrar en la casa del Gran Hermano?
-Fue una metedura de pata que no me ha perdonado la mitad de mi público. Pero a lo hecho, pecho.
-No volvería allí...
-No, creo que decepcioné a mucha gente.
-Ha dado un concierto para sordos. ¿Cómo es eso?
-Fue idea de una intérprete de la lengua de signos que había traducido mi canción 'En el medio'; me emocionó y le pregunté si se atrevía con un concierto entero. Y no ha sido un concierto, han sido quince o veinte.
-¿'En el medio' de qué?
-Entre dos amigos míos, uno de los cuales, cuando lo de Miguel Ángel Blanco, dice que no piensa quedar a tomar potes si va el otro.
-¿En el medio quiere decir a la misma distancia?
-Hace poco fui hasta grosero cuando una chica me exigió compromiso político en mis canciones. Ya estaba cansado hace diez años de la política, pero ahora si estoy cerca de algo en política es de los pañales de mi hija.
-¿...?
-Estoy tristemente desencantado y desinteresado por la política en general.
-Ha sido uno de los campeadores contra el 'top manta'. ¿Esa es la causa de todos los males en su negocio?
-No, ni mucho menos, eso ya es muy antiguo. El problema ahora es que veo una industria desencantada, rancia, cansada, a la que no le gusta la música ni aplaude a los artistas.
-¿Y qué le parece que se haya convocado alguna manifestación a favor de despenalizar la manta?
-Ja, ja... Pues me parece estupendo que cada uno se manifieste por lo que quiera. Yo a lo que invito a manifestarse es contra las hipotecas y a favor de que nos regalen a todos un BMW.
-Tiene un nuevo CD en el mercado. Venda el producto.
-Es mi séptimo disco, se titula 'En el nombre del padre' y es el resumen de tres años de experiencias como padre soltero, las mías y las de otros que, como yo, luchan por la custodia compartida de los hijos.
-¿En ese asunto los hombres llevan las de perder?
-Sí, aunque naturalmente es incomparable, por ejemplo, con otros como la violencia de género, desde luego. De lo que yo me quejo es de que no se está respetando la igualdad al discriminar positivamente a la mujer en el tema de los hijos y de que el padre, por el hecho de ser el hombre, no pueda verlos tanto como quisiera e incluso pierda su casa.
-Usted hablaba ya de su hija en entrevistas antes de que la niña naciera. Ahora que ya es padre, ¿le parece para tanto ?
-Es para más. Es que yo conocía la cara de mi hija, su flequillo rubio, su cabeza, diez años antes de tenerla.
-¿Y eso?
-Es algo inexplicable. Es como el que está a punto de tirarse por un puente y le suena el teléfono. Deseaba mucho tener a mi hija.
-¿Qué espera dejarle en herencia?
-Nada, que se lo curre ella, ja, ja.
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