Ya no es ningún secreto: el contexto económico y la crisis financiera están afectando seriamente al mercado del arte, un segmento de inversión considerado hasta hace bien poco como refugio seguro frente a las caídas de las bolsas y las materias primas.
Según las estimaciones más fiables, la caída media de los precios en las diferentes categorías del mercado del arte se puede situar desde octubre de 2007 a octubre de 2008 entre el 15,5% y el 19%. Un descenso todavía llevadero, sobre todo si se compara con las fuertes depreciaciones en los valores bursátiles de todo el mundo. Ahora bien, la crisis en el mercado del arte no ha hecho más que comenzar. Más aún, la fuerte especulación de los últimos años y las asombrosas revalorizaciones logradas en las temporadas de subastas más recientes han colocado los precios en cimas muy sensibles ante una eventual recesión.
Piénsese, por ejemplo, que en los Estados Unidos los precios del arte crecieron un 67% del año 2005 al 2007, frente al 24,5% logrado por el Dow Jones en el mismo periodo o el 46,9% de la bolsa francesa. Además, el mercado del arte no ha sufrido ninguna contracción en sus cotizaciones desde la crisis que duró desde 1990 a 1992. Incluso, mientras las economías y las bolsas occidentales comenzaron a mostrar signos de agotamiento en el último año y medio, los récords en las cotizaciones del arte se han mantenido hasta el pasado verano.
Un espejismo temporal, según todos los expertos, motivado por la fiebre compradora de los millonarios rusos, del Golfo Pérsico y de Asia. Es el caso del magnate ruso Roman Abramovich, que hizo historia el pasado mes de mayo en Christie's Nueva York, pagando 21,5 millones de euros por un cuadro de Lucien Freud y otros 55 millones de euros por un tríptico de Francis Bacon. Y lo mismo se puede decir de las altas cotizaciones logradas recientemente por Damien Hirst y Jeff Koons, dos artistas contemporáneos de indudable inteligencia comercial que han pulverizado sus récords en medio de una crisis económica global.
En el caso de Jeff Koons, la venta de su 'Globo de flores' por cerca de 17,9 millones de euros en una subasta de Nueva York del pasado junio le situó como el artista vivo de mayor cotización. Y en cuanto a Damien Hirst, su estrategia de cortocircuitar a las galerías, vendiendo en septiembre un amplio lote de sus obras en Sotheby's Londres, le ha generado ingresos superiores a los 156 millones de euros. Pero son hechos puntales que no van a impedir el ajuste duro e inmediato del mercado.
Picasso desaparece
Un ajuste que ya se está visualizando desde el pasado octubre y, sobre todo, en las subastas de esta misma semana. Un ejemplo preciso ha sido el resultado global de la subasta neoyorquina de Sotheby's, celebrada el pasado lunes. Un subasta de maestros impresionistas y modernos en la que sólo se vendieron 20 de los 45 lotes presentes en la puja, con un valor total de 173 millones de euros, frente a una estimación inicial que se situaba entre 262 y 370 millones de euros.
Y no sólo eso, ya que en la subasta quedaron desiertos varios lotes importantes o se retiró alguna pieza ciertamente significativa. Ejemplos de lo primero fueron un cuadro de Modigliani ('Un hombre sentado'), cuya estimación de remate se situaba en una horquilla de 14 a 19,5 millones de euros; y una pieza de Giacometti ('La cabeza de Diego'), que aspiraba a rematarse entre 4,6 y 6,2 millones de euros, cuando había sido comprada hace tres años por 0,78 millones de euros. Otro ejemplo que refleja la realidad actual del mercado fue la retirada de un cuadro de Picasso, fechado en 1909. Sus propietarios alegaron razones personales para justificar su repentina decisión, si bien los expertos afirman que fue una decisión forzada ante la imposibilidad de lograr el precio estimado de 23,4 millones de euros.
Difícil semana
Otros fracasos similares se han producido el pasado miércoles en la sala neoyorquina de Christie's, durante la subasta de pinturas y esculturas pertenecientes a las colecciones de las familias Hill-man y Lawrence. Una obra de Mark Rothko ( 'Nº 43'), la más cara de la puja, quedó sin encontrar un comprador que pagara los 12,48 millones de euros de su estimación. Y lo mismo sucedió con otras valiosas piezas de Cézanne, Manet, Renoir o Paul Klee.
Por contra, las únicas buenas noticias de esta difícil semana para el mercado artístico han sido la venta algo inferior a su estimación de una obra del ruso Kasimir Malevich y el récord de 16,38 millones de euros logrado el jueves por una obra de Juan Gris en la misma casa de subastas. Un hecho puntual y concreto, que no va a eliminar la sensación de crisis que ha llegado al mercado del arte.