Mariano Rajoy y el Partido Popular no sacan cabeza. La crisis económica que sus estrategas pretendían rentabilizar casi no ha aportado beneficio electoral alguno al primer partido de la oposición. El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas mantiene el empate técnico que ya reflejó el estudio sobre intención de voto del pasado julio, cuando el frenazo económico aún no había mostrado toda su virulencia. Otorga a los dos partidos mayoritarios un respaldo idéntico del 39,7% de los electores, pero indica que una amplia mayoría ve al Gobierno mejor preparado para afrontar las grandes cuestiones de España.
El porcentaje de intención de voto que, según el instituto público, alcanzaría hoy el PSOE en unas elecciones generales está muy por debajo del que cosechó en los comicios de marzo, en los que José Luis Rodríguez Zapatero logró el 43,9% de los votos frente a un 39,9% de Mariano Rajoy. Pero en términos relativos la cifra no es tan negativa; no sólo porque los populares no consiguen superar su propio techo electoral, sino porque los sondeos reflejan que la sangría de sufragios detectada tres meses después de la victoria socialista está ahora contenida. En julio se calculaba a los socialistas un apoyo del 39,5%.
Mala gestión
Es cierto también que el Ejecutivo no sale en absoluto bien parado en la valoración que los ciudadanos hacen de su gestión. Una cifra abrumadora, el 58,8%, tilda de mala o muy mala su política económica; lo mismo opina un 48,6% de su actuación en materia de empleo, y eso que la encuesta se realizó en la primera semana de octubre, cuando la cifra de paro no había llegado aún al techo conocido esta semana.
Las suspicacias hacia la labor del Gobierno no redundan, sin embargo, en beneficio del Partido Popular. La mayoría de los españoles cree que el gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero está más capacitado que el principal partido de la oposición para afrontar todas y cada una de las cuestiones por las que se interesa el CIS: desde el empleo a la educación, pasando por el medio ambiente, el Estado autonómico, la inmigración y también la economía. En este último apartado, la diferencia es de un 33,3% que apuesta por el Ejecutivo socialista frente a un 29,5% que dice que lo haría mejor el PP.
En la misma dirección apunta otro dato: el 34,1% cree que el Gobierno lo está haciendo mal o muy mal y sólo el 20,1% piensa que su gestión es buena o muy buena. Pero en el caso del PP, la cifra de quienes consideran que lo hace mal llega al 46,6%. Los populares se suelen resentir en este tipo de preguntas del rechazo que despiertan entre los votantes de otros partidos.