La polémica surgida sobre los parques eólicos proyectados en Álava vuelve a la actualidad tras seis meses de tregua. El Gobierno vasco, según ha podido saber EL CORREO, ha iniciado el trámite de consultas previas para la evaluación de impacto ambiental de los tres grandes parques previstos en la provincia -Cruz de Alda, Iturrieta y Arkamo- y de dos de los seis minirecintos -Cantoblanco y Baños de Ebro-. La decisión ha cogido por sorpresa a los colectivos ecologistas, concejos e incluso a la Diputación, que ha solicitado formalmente la suspensión del procedimiento al considerar «necesario» esperar a la revisión del Plan Territorial Sectorial (PTS) de la Energía Eólica, acordada por la mayoría del Parlamento vasco.
A instancias del Departamento de Industria, este primer paso lo ha dado la dirección de Planificación, Evaluación y Control Ambiental de la consejería vasca de Medio Ambiente, también gobernada por EA, el mismo partido que lidera este área en el Ejecutivo alavés. No deja de ser un trámite incipiente en un complejo proceso, pero también es cierto que esta fase de consultas se hizo en verano, con la consiguiente dificultad de reacción para las entidades contrarias a los proyectos.
La Diputación, sin embargo, ya ha movido ficha. Fuentes del Departamento de Medio Ambiente, dirigido por Mikel Mintegi, rechazaron ahondar en el tema porque en próximas fechas está prevista una comparecencia del diputado en las Juntas Generales para explicar todo lo sucedido en el último semestre.
No obstante, sí explicaron que en su informe de alegaciones se advierte de que la construcción de los tres grandes parques de Arkamo, Iturrieta y Cruz de Alda supondría una «afección crítica» para el entorno medioambiental y paisajístico, mientras que en el de Canto Blanco, se habla de afección «severa-crítica». Para el de Baños de Ebro, por su parte, propone medidas correctoras y de restauración ambiental.
Plan foral
Pese a todo, la Diputación sigue evitando entrar en un enfrentamiento directo con el Gobierno vasco. En este sentido, portavoces forales se remiten a las declaraciones efectuadas en primavera por el diputado general, Xabier Agirre, quien subrayó que no se levantarán aerogeneradores en Álava hasta que no se produzca la revisión del PTS. Este estudio debería estar a punto de culminar, ya que el plazo dado por el Parlamento era de medio año.
Fue el pasado 23 de abril cuando Industria, con año y medio de retraso, adjudicó los parques eólicos previstos en la segunda fase de implantación del PTS. De éstos, la mayoría están en Álava: los tres más grandes y que más impacto tienen -Arkamo, Cruz de Alda e Iturrieta- y otros seis miniparques.
El Gobierno vasco apostó por un procedimiento bastante complejo. Mientras las empresas están elaborando un proyecto sobre el emplazamiento que les ha sido asignado, una comisión formada por el Ejecutivo autónomo, las diputaciones y Eudel revisa la ley sobre la que se han realizado las anteriores adjudicaciones. Es decir, podría darse la paradoja de que decidan que Arkamo, por ejemplo, no se construya después de que la empresa agraciada haya dedicado seis meses de trabajo en balde.
Pero el 'puzzle' no termina aquí. La Diputación, a instancias de Mintegi, sacó a concurso un plan foral que concrete la política energética del territorio en los próximos años. Este documento, eso sí, carece de efectos jurídicos si choca con el PTS.