Paradojas de la precampaña. El Gobierno central y el EBB del PNV continúan enzarzados en la polémica sobre el carácter exclusivo o concurrente de la competencia de investigación científica y técnica casi tres semanas después de que Iñigo Urkullu y José Luis Rodríguez Zapatero cerrasen personalmente el pacto que permitirá al Gobierno de Vitoria deducir anualmente del Cupo 85 millones de euros y al Ejecutivo central aprobar los Presupuestos Generales del Estado. El goteo de declaraciones desde las filas socialistas para «minimizar» el alcance de la entente ha colmado la paciencia del líder del PNV, que ayer puso en duda que el presidente del Gobierno desee «realmente» el apoyo de los siete diputados jeltzales en Madrid a las cuentas públicas. Por eso, le urgió a estampar su firma en el decreto de transferencia cuanto antes -y de forma previa a la votación definitiva del proyecto económico- si quiere su respaldo.
En todo caso, según las fuentes consultadas por este periódico en la formación jeltzale, el acuerdo presupuestario no se encuentra ni mucho menos en el aire -está «atado en todos sus extremos», recalcan-, precisamente porque ambas partes se encargaron en su día de ponerlo negro sobre blanco y firmarlo debidamente. Es más, el PNV no tiene dudas de que la comisión mixta de transferencias se convocará en breve plazo -y desde luego antes de fin de año-, para que los gobiernos central y vasco rubriquen un acta de la que ya existe incluso un borrador, tal como reconoció ayer el propio Urkullu tras participar en un nuevo seminario del proyecto 'Think Gaur Euskadi 2020', esta vez sobre políticas para fomentar la emancipación de los jóvenes.
Según precisó el presidente peneuvista, en ese borrador se explicita que el Ejecutivo vasco ejercerá «en exclusiva» la competencia de I+D+i en Euskadi, aunque en coordinación con el Estado, y lamentó el interés del PSOE en «desvirtuar y minusvalorar» el acuerdo alcanzado. Urkullu replicó así al secretario de Estado de Investigación, Carlos Martínez Alonso, que el pasado lunes interpretó que no se producirá «ningún traspaso» a Euskadi sino que lo pactado es una mera «asignación de fondos», dado que las actividades que puedan desarrollarse en esta materia son «compartidas y concurrentes».
«Usted sabrá»
En realidad, las declaraciones del alto cargo del ministerio que dirige Cristina Garmendia -que Urkullu sumó ayer a la postura contraria de la ministra a la transferencia y al «silencio» del PSE- se inscriben en la necesidad de cada una de las partes de 'vender' el acuerdo entre su propia gente. En el caso de Martínez Alonso, funcionario del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, se trataría de evitar posibles suspicacias entre el personal investigador y, al mismo tiempo, salvar la cara a la titular de la cartera, que en su día consideró que no sería conveniente que el Ejecutivo vasco asumiera esas políticas.
En el de Urkullu, la cuestión es poner en entredicho la credibilidad de Zapatero, cuyo 'tirón' en el electorado vasco ha quedado probado en anteriores convocatorias electorales. «Usted sabrá cómo algunos pretenden minimizar los acuerdos. Si ésta es la lealtad, la fiabilidad de determinados representantes del Gobierno y del PSOE, usted sabrá con qué mimbres juega», le espetó ayer Urkullu, antes de subrayar que el PNV, por su parte, respetará el acuerdo y «espera y confía» en que se lleve adelante.
Por la tarde, el candidato del PSE, Patxi López, terció en la polémica para pedir que se zanje de una vez por todas «esta discusión inútil» porque lo necesario ahora, dijo, es colaboración interinstitucional para gestionar esas políticas en lugar de «bronca permanente». El líder de los socialistas vascos, que en todo caso subrayó que la competencia es «concurrente», pidió a los ejecutivos central y vasco que «negocien y cooperen» para lograr «las mejores condiciones para Euskadi». «¿Qué sentido tiene montar un conflicto que sólo perjudica a nuestras empresas?», se preguntó.