Miembros de los cuerpos de rescate trabajan en una avenida muy concurrida de Ciudad de México para eextinguir las llamas ocasionadas por el accidente de avioneta. /Efe
Testigos del siniestro
La explosión ocasionada al caer la avioneta generó caos en la zona cercana al choque. Una céntrica calle ocupada en su mayor parte por oficinas bancarias, aledaña a un barrio de lujo de la capital mexicana y tan solo a dos kilómetros de Los Pinos, la residencia oficial del presidente Felipe Calderón.
Lupita, camarera en un cafetería cercana, se dirigía a una sucursal bancaria cuando fue testigo del suceso. "Vi venir la nave que estaba ardiendo, era como una bola de fuego. Cayó en la calle Monte Pelvoux y explotó", ha explicado.
Su versión coincide con la de Óscar, regente de un pequeño restaurante vecino al lugar de la explosión. "Lo que se logró ver fue una bola de fuego que caía. Arrasó con el parque que está aquí atrás. En ese momento, en instantes, todo fue confusión. Estaba lleno de lumbre, de gente corriendo", ha declarado.
El Gobierno afirma que no tiene por ahora indicios de que se trate de un atentado, aunque las causas del accidente tardarán en conocerse
La avioneta siniestrada procedía de San Luis de Potosí y tenía como destino el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México
El presidente del Celta de Vigo y parte de su familia han tomado un vuelo a México tras conocer la noticia del fallecimiento de su hijo
El Gobierno de México ha afirmado que no tiene por ahora indicios de que el accidente aéreo que le ha costado la vida al ministro del Interior y a otras doce personas en la capital del país fuera consecuencia de un atentado. Aunque se siguen investigando las causas del siniestro de la avioneta que procedía de San Luis de Potosí y tenía como destino el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
Además del ministro Juan Camilo Mouriño, en el accidente perecieron su asesor para temas de seguridad, José Luis Vasconcelos; la directora de Información de la Secretaria de Gobernación (Ministerio del Interior), Norma Diez; el portavoz de ese departamento, Miguel Monterrubio, y el coordinador de esa cartera, Arcadio Echeverría. También fallecieron el piloto Martín Jesús de Oliva, el copiloto Álvaro Sánchez, el capitán Julio César Ramírez y la sobrecargo Gisel Carrillo. Otros cuatro cadáveres, al parecer de transeúntes, se encuentran en las dependencias forenses.
Ni las grabaciones del diálogo entre el avión y la torre de control del aeropuerto ni las señales del radar difundidas por el Gobierno mexicano aclaran las causas del siniestro de la aeronave. El secretario (ministro) de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez, acompañado de un equipo de técnicos, ha dicho en una rueda de prensa que aunque ya se ha encontrado la caja negra del aparato las causas del accidente tardarán algún tiempo en conocerse.
No hubo llamada de auxilio
Las autoridades mexicanas han difundido la conversación entre el piloto y la torre de control del aeropuerto que confirma que los tripulantes no realizaron llamadas de auxilio o de emergencia. La comunicación transcurre con normalidad hasta que se pierde contacto con la aeronave, minutos antes de que ésta se estrellara contra el suelo en una concurrida avenida de la capital mexicana.
Según el experto en aeronáutica Agustín Arellano Rodríguez, las trayectorias, altitudes y velocidades de la avioneta se encontraban "dentro de las normas establecidas en los procedimientos de llegada al aeropuerto". Tampoco había una aproximación excesiva a otras aeronaves que se acercaban al aeropuerto y que podrían haber ocasionado turbulencias excesivas en el avión, tal y como sugirieron algunos medios.
El Gobierno ha asegurado que antes del despegue la nave, que estaba en el aeropuerto de la ciudad central de San Luis de Potosí, estuvo vigilada por agentes de seguridad. La policía mexicana mantiene acordonada la zona donde se estrelló el avión, mientras algunos expertos inspeccionaron los edificios colidantes. Centenares de personas no han podido acceder a sus locales de trabajo, y las versiones de algunos testigos contradicen lo informado hasta ahora por fuentes gubernamentales, que sostienen que el avión explotó al caer y después se incendió.
La familia viaja a México
Tras conocer la noticia, el presidente del Real Club Celta de Vigo, Carlos Mouriño, y parte de su familia han tomado esta mañana un vuelo con destino a México. Según han confirmado fuentes del club, en cuanto la familia ha recibido la noticia, han iniciado los trámites para poder volar a la capital mexicana y, de hecho, la embajada de este país se ha puesto en contacto con el R.C.Celta para ofrecer apoyo al empresario gallego y "poner a su disposición los medios necesarios" para que viajase a México.
No obstante, esta ayuda no ha sido necesaria ya que tanto Carlos Mouriño, como su mujer Angeles Terrazo, y su hija Marián Mouriño -que, además, es directora de márketing del Celta-, han conseguido tomar los vuelos por sus propios medios y se encuentran ya viajando hacia territorio mexicano. El R.C. Celta decidirá en las próximas horas si se realiza algún acto en señal de duelo por el fallecimiento del hijo del presidente.