A unas horas del gran día, Jesse Schlam regresó a su casa. Destino, Colorado. Dejará hoy las maletas y relatará a su familia sus seis meses de rodeo por Europa, pero con su mente puesta en un objetivo: «Llegar a tiempo para votar». Antes de dejar su país este estadounidense de 24 años se registró para ejercer su derecho. Ya todo está a punto. Mañana cumplirá con un sueño: «Quiero cambiar la cara de EE UU. Para que al fin se demuestre que es uno de los mejores países del mundo», confiesa. Una meta que, a su juicio, sólo puede cumplir Obama.
El hastío por la pésima gestión del actual inquilino de la Casa Blanca ha acompañado a este sociólogo en sus largas vacaciones. Un periplo por el Viejo Continente que tuvo como último destino Vitoria. De nuevo regresó al País Vasco, donde estuvo de Erasmus en su época estudiantil para perfeccionar su español. Esta vez, su estancia ha sido más corta. «Por culpa del visado», explica. No obstante, tiene una misión como estadounidense que necesita llevar a cabo: apostar por «el cambio». «Estoy cansado de que haya tanta gente en contra de mi país. Muchos europeos me preguntan por qué reelegimos a Bush. Yo no lo escogí. EE UU necesita mejorar su imagen internacional. Y John McCain es más de lo mismo».
Su visión de futuro no va asociada al senador por Arizona. «A los mayores sólo les preocupa lo que ocurrirá de aquí a diez años. Es lógico que opten por McCain. Pero, ¿en setenta años qué vamos a hacer? Todas las decisiones de ahora pasan factura», sostiene con cierta preocupación. Schlam no confía en el veterano de Vietnam para liderar la lucha contra el cambio climático. Un «importante asunto» para el que ve más concienciado a Obama con su discurso de invertir en energías renovables. «McCain defiende la explotación petrolera. Y no quiero morir por el calentamiento global», incide.
Sistema sanitario
Estas críticas no le nublan la vista para darse cuenta de que el republicano «tiene más cerebro y piensa mejor que Bush». De hecho, las raíces más centristas de McCain no le pasan inadvertidas. Pero, en su opinión, «se le han olvidado ciertos ideales». «Quiero un sistema sanitario como el de Europa. Universal. La mayoría de mi sueldo se va para la salud», reconoce.
Schlam busca dar un giro al rumbo de su país y retomar las buenas costumbres. El sueño americano. «Estamos aislados del mundo. Los republicanos sólo buscan proteger las fronteras para que no entren más inmigrantes. Y eso no es América. La visión de Obama es más abierta». Pero el racismo «está muy presente en EE UU. Hay mucha gente que no ha salido del armario en este tema. Por eso tengo mis dudas de que pueda ganar Obama».
Un pensamiento que desecha de inmediato. Schlam prefiere centrarse en mañana. Un día que pasará «frente al televisor hasta el último momento». Y ya prepara la fiesta que va a montar si vence el afroamericano. «Por todo lo alto».