Es artista de pelo, pintura, escultura, dibujo y fotografía. Lo de Lluís Llongueras es el arte total. De pequeño, le cautivaron el Renacimiento, la belleza y la mujer. ¡Ay las mujeres¡ Ellas han sido su inspiración dentro y fuera de la peluquería y a ellas ha dedicado su vida. Mamó el estilismo en el taller de costura de su padre, mientras admiraba los cuerpos femeninos, y a los 14 años pasó a tocar sus cabezas en un salón de peluquería de Barcelona. Hoy tiene un multimillonario negocio repartido por todo el mundo con 120 salones y 1.200 empleados. Guarda como un tesoro la que fue una estrecha relación con Salvador Dalí y a sus 72 años le siguen cautivando las mujeres con cabeza.
-Ha escrito muchos libros. ¿Qué tiene el último, 'Diálogos con un Géminis', que dicen que engancha?
-Son ideas para el debate. Analizo vivencias e implico al lector. Tiene reflexión y diversión.
-Vivencias no le faltan. ¿Qué es lo que no ha hecho?
-He conocido muchísimo. Pero meterme en la cama con otro hombre eso no lo he hecho.
-Lo suyo son las mujeres.
-He tenido muchísimas amantes. Si te dijera la cifra no te la creerías. Y no se la cree nadie. Mi mujer lo sabe porque ha vivido 28 años a mi lado, primero como amante y ahora como mi esposa. Es que estaba casado con una mujer con la que no tenía una relación física y mi hobby era coleccionar amantes, hobby, hobby.
-No me diga que ha tenido más amantes que Julio Iglesias.
-Seguro. A Julio le conocí en la primera actuación que hizo en Barcelona en el Bacarrá. Era timidísimo y ninguna chica iba detrás. Tendría 31 o 32 años. Yo a esa edad había conocido a 80 o 90 mujeres. Ten en cuenta que mientras estaba en la mili, hacía servicio a domicilio de peluquería. Aunque era feo y delgaducho, me rifaban. Eran mujeres muy insatisfechas. Sus maridos no les daban nada.
-Y usted las peinaba...
-A las mujeres las he conquistado casi sin querer por el modo que notan que les admiro. Y que les respeto. Además, tengo la suerte de captar la belleza. Todas tienen sus encantos.
-Los tiempos han cambiado. Ahora los hombres van a las peluquerías de señoras, se decoloran...
-Se están normalizando las relaciones entre sexos y eso es muy bueno. Estos hombres que se arreglan difícilmente serán violentos con su pareja.
-¿Una conversación con hombres o con mujeres?
-Las conversaciones con hombres son aburridísimas. Las mujeres hablan de cosas más humanas. Tenéis cabeza. ¿Por qué? Porque sois madres. El hombre es padre. Y eso
es no ser nada. Comparado con ser madre, ser padre no es nada.
-¿Cómo afronta el paso de los años un estilista como usted?
-Hay que afrontarlo cuidándose. Yo tengo un cuerpo que desnudo, pues no da asco... Las mujeres deben operarse el pecho. Todas. Todaaasss. . Hay que ponerlos de la misma medida para que no se caigan nunca más.
-Y morirse con unos pechos perfectos.
-Es bonito, ¿no?
-¿Le gustan las modelos?
-Esas mujeres superdelgadas, de 1,85... dan un poco de grima. No son sensuales. Será la percha que buscan los modistos, pero no para la cama. No lo digo en plan machista. Hablo técnicamente. Estas chicas tienen problemas para tener pareja. Al final se apuntan con un millonario que quiere una percha al lado.
-¿Qué personaje público necesitaría un buen cambio de 'look'?
-Humm... Algunos calvos... Hoy se hacen injertos que te ponen tu propio pelo de la nuca por delante. El señor Bono se lo acaba de hacer y al señor Anasagasti le hace falta. Mejoraría mucho.
-¿Y no hay que aceptarse a uno mismo? Usted, por ejemplo, no se ha operado la voz.
-¿La voz? Si es uno de mis tesoros. En su momento lo miré por si tenía algun nódulo. La logopeda me contó que una pequeña intervención cambiaría mi voz, pero entonces ya no sería la mía. Debemos aceptarnos y retocar lo que no nos gusta.
-¿Adivina cómo es una persona por el peinado?
-Por el tono de voz. Tú eres una mujer muy agradable. Eres simpática y positiva. La tuya es una voz de mujer optimista.
-Vaya, pues sí que es un seductor.
-Las vascas, ¡Qué pasión! Es que las mujeres más apasionadas que he conocido en mi vida son las vascas y alguna navarra. Muy discretas, pero en la cama bestiales...