La crisis comienza a sacudir con fuerza a las empresas de Euskadi, que hasta ahora habían logrado contener sus perniciosos efectos. Nadie se libra. Ni tan siquiera los grandes monstruos empresariales. El principal, la corporación Mondragón, sufre ya las consecuencias del crack económico y no tiene duda de que lo peor está aún por llegar y que se plasmará a lo largo de 2009. Consciente de esa realidad, el conglomerado empresarial presidido por José María Aldekoa ha decidido no quedarse quieto. Según ha podido saber EL CORREO, recomendará a todas las compañías que integran la corporación -en torno a 270 que desarrollan su actividad en los sectores industrial, financiero y de distribución- que pongan en marcha medidas de austeridad para tratar de minimizar los efectos de la crisis. Entre ellas, la moderación o congelación salarial y la necesidad de adecuar sus plantillas a la realidad del mercado, lo que implicaría recortes.
Mañana se celebra un importante encuentro en el seno de la Corporación Mondragón, la reunión de gerentes, en la que se analizará la actual situación y las perspectivas que tienen ante sí las cooperativas que integran el grupo. Más allá de una visión general, en esa reunión previsiblemente también se definirán y concretarán las recomendaciones. Se trataría de un conjunto de iniciativas genéricas. Con posterioridad, deberá ser cada empresa la que, en función de su situación, decida si pone en marcha alguna fórmula y con qué intensidad.
A la espera
Según las fuentes consultadas, son numerosas las cooperativas que actualmente están sopesando la aprobación de medidas -la congelación o incluso la reducción de salarios para el año 2009-, como alternativa para evitar recortes de plantilla. Otras, incluso, podrían ir más allá: pedir a sus socios que renuncien a una o varias pagas extras. En esa tesitura está Fagor Electrodomésticos; mientras, Fagor Electrónica analiza la eliminación de dos retribuciones extraordinarias.
No es la primera ocasión en la que las cooperativas de Mondragón -que también cuentan con importantes mecanismos de solidaridad para sortear coyunturas complicadas- ponen en marcha medidas antirecesión. Han sido muchas las empresas -entre ellas algunas tan emblemáticas como Danobat o Matrici- que durante las graves crisis de las décadas de los 80 y 90 optaron por el recorte de salarios, la renuncia a pagas extras o a la capitalización de los intereses por la participación en el capital para superar aquellos delicados momentos y proteger el empleo.
La primera compañía de la corporación en moverse ahora va a ser Fagor Electrodomésticos, que sufre una severa caída de ventas como consecuencia del brutal retroceso del sector de la construcción. Consecuencia de ello, su beneficio cayó un 98% en el primer semestre de este año.
Tal y como anunció la pasada semana este periódico, el consejo rector del fabricante vasco ha propuesto a sus socios -más de 2.700 de los en torno a 9.500 empleados que componen su plantilla- que renuncien al cobro de la extra de Navidad. Con esta medida, que será debatida y votada en una asamblea extraordinaria que se celebrará el próximo martes, la compañía pretende financiar parte del costo de la prejubilación de 128 empleados de más de 58 años en sus ocho fábricas distribuidas por la geografía vasca.
Importante coste
Ese recorte de plantilla supondrá, indicaron medios conocedores de la situación, un gasto de unos nueve millones de euros, cantidad que será sufragada por Lagun Aro, la entidad de previsión social del grupo Mondragón, y por la propia Fagor Electrodomésticos.
La renuncia a la paga no será el único asunto que se va a someter a votación en la asamblea del martes. Posiblemente también se debatirá otra propuesta que plantea 'socializar' entre la plantilla el coste de más de 200.000 horas de trabajo perdidas por falta de actividad en algunas instalaciones. En la práctica, si ese planteamiento sale adelante se podría traducir en una rebaja salarial para el próximo año.
El planteamiento de los responsables de Fagor Electrodomésticos de renunciar al cobro de la extra de Navidad ha generado una fuerte polémica entre los socios de la compañía, y todo apunta a que la controversia se trasladará con toda su intensidad a la decisiva asamblea del martes, donde se tomará la opción definitiva.