El actual jefe militar de ETA, Garikoitz Azpiazu, 'Txeroki', fue uno de los miembros de la banda que intervino en el asesinato de los guardias civiles Fernando Trapero y Raúl Centeno el pasado 1 de diciembre en Capbreton, según han declarado ante la Policía dos de los miembros del 'comando Nafarroa' detenidos el pasado martes en Pamplona. Los arrestados aseguraron que 'Txeroki' les desveló su participación en el doble crimen mientras les impartía un cursillo sobre armas y explosivos en un chalé de Hendaya.
Esta confesión supone una de las primeras pistas sobre quién pudo ser el responsable del doble asesinato. Por el momento, dos miembros de ETA han sido detenidos por el crimen: Saioa Sánchez y Asier Bengoa. Sin embargo, se desconocía quien podía ser el tercer etarra, que, presuntamente, fue el que realizó los disparos mortales. Las fuerzas de seguridad estaban convencidas de que el autor era un alto dirigente de ETA, ya que sólo así se explicaría que hubiesen tomado la decisión de cometer un atentado en suelo francés, un hecho desconocido hasta ese momento en la historia de la banda. En un principio se barajó la posibilidad de que el terrorista fuese Aitzol Iriondo, quien también se encuentra en la jefatura militar de la banda y se considera el lugarteniente de 'Txeroki'. Sin embargo, no existían evidencias físicas que le vinculasen con el crimen.
El asesinato de los agentes Trapero y Centeno tiene varios puntos sin resolver pese a las investigaciones que se han llevado a cabo y la reconstrucción del crimen practicada por la juez antiterrorista francesa Laurence Levert con los propios detenidos. Los dos guardias civiles coincidieron por azar con tres etarras en una cafetería de Capbreton, en Las Landas. Los terroristas les identificaron como miembros de las fuerzas de seguridad y, cuando les vieron salir del local, les abordaron, les encañonaron y les obligaron a acceder a su vehículo. Tras comprobar que eran policías españoles les dispararon a quemarropa y se dieron a la fuga. En la huida, los miembros de la banda se dividieron en dos grupos. Uno de ellos, el formado supuestamente por Sánchez y Bengoa, se dirigió a Toulouse, mientras que el tercer implicado desapareció en Las Landas, por lo que se cree que disponía de algún tipo de vivienda de seguridad en la región.
El arma con la que se hicieron los disparos que acabaron con la vida de los guardias nunca ha aparecido. Las armas que llevaban los arrestados no percutieron los casquillos utilizados en el lugar del crimen. En este sentido, las pruebas físicas que relacionan a Saioa Sánchez y a Asier Bengoa con el doble asesinato son rastros de ADN encontradas en los coches que los etarras emplearon en la fuga.
En el 'Peugeot 307' con el que abandonaron el lugar del atentado los tres etarras tras dar muerte a los guardias apareció un cepillo de dientes con rastros de Asier Bengoa. En un 'Renault Clio' empleado dos días más tarde, con los etarras en fuga y perseguidos por un fuerte despliegue de las fuerzas de seguridad francesas, se encontraron cabellos de Saioa Sánchez. En las primeras investigaciones se creyó que Saioa Sánchez había disparado, aunque los ángulos de los disparos no coincidían con el relato de los hechos que habían narrado los testigos y la propia Sánchez. El arma que se le intervino, además, una 'Magnun 357', no había sido empleada en el crimen.
Datos de objetivos
Una de las piezas que tampoco encaja en la reconstrucción del atentado es la aparición de un billete de metro fechado el mismo día del crimen en el piso que empleaban los etarras. Sin embargo, el piso no había sido alquilado por Saioa Sánchez y fue limpiado por algún miembro de la banda antes de que se detuviera a los presuntos asesinos.
En su declaración, los miembros del 'comando Nafarroa' Aurken Sola y Xabier Rey han indicado que 'Txeroki' se refirió a su presencia en la cafetería de Capbreton, pero no mencionó quiénes eran los otros dos terroristas que le acompañaban.
Según los primeros datos, los etarras detenidos en Navarra recibieron un cursillo sobre armas en un chalé propiedad de un familiar de la también arrestada Araitz Amatriain. Esta colaboradora del grupo fue localizada en Valencia. Por otra parte, la Policía sigue investigando una memoria 'USB' en la que los etarras de Navarra tenían la información sobre los objetivos contra los que debían actuar. Los archivos están encriptados y a la hora de cerrar esta edición los expertos en informática no habían podido descifrarlos. Los etarras pasarán hoy a disposición del juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska.