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La población germana no disimula su profunda admiración por el aspirante demócrata y suspira por una América con la que volver a identificarse
01.11.08 -

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Obama guiña el ojo a un joven seguidor en Virginia./ AP
La cortesía diplomática obliga a los gobiernos a guardar silencio sobre sus preferencias políticas cuando otros países acuden a las urnas, como es el caso ahora de Estados Unidos. Alemania no es una excepción a la regla y aunque la población germana no esconde sus admiración por Barack Obama (un 70% votaría por él), el Ejecutivo Merkel mantiene un interesado mutismo oficial. La crucial elección norteamericana, sin embargo, no deja indiferente a nadie y provocó recientemente la división entre el Ministerio de Asuntos Exteriores, que no escondió sus simpatías por el candidato afroamericano, y la cancillería, que impidió que el senador por Illinois pronunciara su famoso discurso en la capital desde la puerta de Brandeburgo, para no ofender a su amigo George W. Bush.
El departamento que dirige la diplomacia alemana apostó por Obama en febrero de este año, cuando publicó en su página web una breve entrevista concedida por Karsten Voigt, el encargado de las relaciones transatlánticas. «Alemania es sin duda un 'Obama-land' (país de Obama)», dijo el diplomático, al constatar las preferencias que existen en el país. «Los alemanes suspiran por una América con la cual pueden volver a identificarse. Por eso, muchos ven en Obama una mezcla entre Kennedy y Martin Luther King»
Es cierto. Desde que se inició la campaña electoral, Alemania fue víctima de un serio caso de 'Obamamanía', que alcanzó su momento más excitante cuando el candidato demócrata visitó Berlín, el 24 de julio pasado. Más de 200.000 personas acudieron a la milla del aficionado para ver, escuchar y aplaudir al aspirante a la Casa Blanca, un despliegue de masas que jamás un político germano ha logrado movilizar.
Desde entonces, Obama goza del raro privilegio de contar con las simpatías de la prensa alemana, que ya le bautizó como el 'nuevo Kennedy'. El periódico 'Frankfurter Rundschau' fue un poco más lejos y colocó al senador afroamericano a la misma altura que Lincoln. «Es el nuevo mesías de América», sentenció la revista 'Der Spiegel'.
Rendidos en la CDU
La popularidad de Obama en Alemania es contagiosa y su onda expansiva llega hasta al partido de la canciller, Angela Merkel. Una reciente encuesta publicada por el conservador 'Frankfurter Allgemeine Sonntagzeitung' revela que el 57% de los militantes de la CDU apoyan al 'Kennedy negro' y sólo un 7% a John McCain, un resultado sorprendente para un partido que siempre estuvo al lado de los republicanos.
La celebridad del candidato demócrata no es casual. Los alemanes aún sienten una gran antipatía por el actual inquilino de la Casa Blanca y sueñan con una nueva política basada en la cooperación internacional. Tampoco ocultan su deseo de volver a identificarse con un país con el que tienen un profunda deuda histórica.
Este aspecto fue resaltado por el actual ministro de Exteriores, Frank Walter Steinmeier, después del encuentro que mantuvo con Obama en Berlín en julio pasado. «He vuelto a constatar durante nuestra conversación que nuestra filosofía -cooperación en lugar de confrontación- también es su objetivo en política exterior», dijo el aspirante del SPD a la cancillería.
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