Pese a quien pese, y aunque muchos hagan cuentas sin tenerlo en cuenta, Florida es un baluarte esencial de cara a la batalla electoral definitiva del próximo martes. Los sondeos muestran una lucha reñida hasta el final con una ligera ventaja del senador demócrata por Illinois en la carrera por echarse al zurrón el estado que decidió la elección de 2000 tras un disputado y algo turbio recuento.
De hecho, Obama llevó a cabo el jueves su primera aparición de campaña junto al ex presidente Bill Clinton ante 30.000 partidarios precisamente en Florida, durante un mitin nocturno celebrado en la localidad de Kissimmee. Sin duda un importante evento, dado el cariño que los residentes del citado estado guardan por el antiguo inquilino de la Casa Blanca. «Barack Obama representa el futuro de Estados Unidos, y tienen que estar allí para él el próximo martes», dijo Clinton, con el afroamericano a su lado, ante los vítores de una multitud de militantes y seguidores demócratas.
Además, hay que tener presente que el senador por Illinois invirtió más de cuatro millones de dólares (más de tres millones de euros) en comprar treinta minutos de tiempo televisivo para convencer desde la pequeña pantalla a los estadounidenses de que voten por él. Obama coronó el anuncio, difundido en la franja de mayor audiencia, con una retransmisión en vivo desde Sunrise (Florida), en la que reiteró con todas sus fuerzas a los ciudadanos que le otorguen su confianza.
La guinda de la lucha del demócrata por el estado de las flores la puso el ex vicepresidente Al Gore, quien ayer se trasladó a Florida como colofón final de la campaña de Obama. El antiguo 'número dos' de Bill Clinton mostró su apoyo al afroamericano en una serie de actos conocidos como 'voto por el cambio' programados en West Palm Beach y Fort Lauderdale.
El premio Nobel de la Paz 2007 fue precisamente el protagonista de una controvertida derrota hace ocho años. De hecho, Gore perdió por 537 votos en Florida en unas elecciones marcadas por un recuento que llegó a los tribunales y que finalmente le dio a George W. Bush la victoria en el primero de sus dos mandatos.
Advertencia republicana
Pero tampoco McCain se queda atrás. El republicano lucha para remontar la ventaja de Obama en las encuestas nacionales y defender Florida y sus 27 votos electorales, que resultaron decisivos para Bush en 2004. El senador por Arizona inició así un periplo por el estado, plantando batalla y con la advertencia de que si los demócratas controlan la Casa Blanca y el Congreso, los pequeños empresarios y trabajadores norteamericanos se verán perjudicados.
Un sondeo de las firmas Reuters/C-SPAN/Zogby daba ayer a Obama una ventaja nacional de cinco puntos sobre McCain. Otras encuestas otorgan al senador afroamericano diferencias de entre dos y quince puntos. Pero la clave para ambos candidatos es ganar los 270 votos electorales que necesitan para capturar la presidencia.
Más de dieciséis millones de estadounidenses ya han votado en unos comicios que se anuncian enormemente concurridos. A este ritmo, un tercio de los electores totales habrán ejercido su derecho antes del martes, según un estudio de Michael McDonald, profesor de la Universidad George Mason. Representaría el doble que en 2000.
Sin embargo, no hay una cifra global de inscritos para estos comicios, organizados por cada estado conforme a sus propias reglas. Pero según la campaña de McCain, se podría superar la barrera de los 130 millones de votantes, lo que porcentualmente llevaría al país a niveles de participación no vistos desde los años sesenta.
Hoy, ambos candidatos aparecerán en el programa televisivo 'Sábado Gigante', en un último intento por hacerse con el voto latino de Florida, que puede ser clave. La cadena Univisión informó el jueves de que McCain y Obama aparecerán en el show de esta semana y además «se sentarán con su conductor, Mario Kreutzberger, 'Don Francisco', para contestar una batería de preguntas y dirigirse directamente a la comunidad hispana de Estados Unidos».