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Economía

PRESIDENTE DEL GOBIERNO

La economía retrocedió dos décimas en el tercer trimestre, tras 15 años de expansión ininterrumpida
01.11.08 -

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España, al borde de la recesión
Fernández de la Vega, en su comparecencia de ayer. / EFE
No por esperada la noticia es menos preocupante. España ya ha enfilado el camino de la recesión al contraerse su economía un 0,2% en el tercer trimestre respecto al anterior como consecuencia del frenazo experimentado por el consumo de las familias y la inversión, el parón en seco de la construcción y los efectos de una crisis financiera sin precedentes que ha dejado 'secos' los mercados mundiales de crédito. Ese dato provisional está recogido en el boletín de octubre del Banco de España, en el que se precisa que el PIB redujo su crecimiento a un modesto 0,9% en el último año, la mitad del 1,8% que registraba a mediados del ejercicio. A finales de 2007 lo hacía un 3,5%, lo que demuestra la intensidad de la desaceleración.
De esta forma, el país sigue la senda emprendida por las grandes potencias occidentales, incluido Estados Unidos, que el jueves anunciaba un retroceso de su PIB del 0,3% entre julio y septiembre. Reino Unido, Alemania y Francia ya estaban en cifras antes del verano, lo que empujó a la zona euro a un descenso del 0,2%.
España entrará técnicamente en recesión cuando encadene otro trimestre con 'números rojos'. Los analistan dan por seguro que lo hará en la recta final del año, a la vista de unos indicadores que reflejan un acusado deterioro de la actividad. La Comisión Europea ya había pronosticado esa situación, que el Gobierno español se ha resistido a admitir en los últimos meses. El vicepresidente Pedro Solbes negaba tal posibilidad a mediados de agosto. Semanas más tarde, ante el aluvión de señales de alarma, ya admitió que era «posible» y poco después, al verla casi inevitable, llegó a asegurar que la depresión incluso podía ser favorable si permitía «limpiar» la economía.
El Ejecutivo ofreció ayer dos semblantes sobre el jarro de agua fría que arrojó el Banco de España con su estimación. Su portavoz, María Teresa Fernández de la Vega, se negó a «anticipar acontecimientos» -la recesión no sería un hecho hasta finales de año- y subrayó la voluntad de la Administración de «seguir trabajando» para «ayudar a las familias y a los ciudadanos» en lo que se limitó a calificar de «situación de dificultades».
Sin embargo, horas después, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero admitió desde la Cumbre Iberoamericana de El Salvador que los peores días para la economía española están aún por llegar y que en los próximos trimestres «va a haber dificultades muy serias para crecer». Informó que el lunes se reunirá en Madrid con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, para «coordinar» las «nuevas medidas» que impulsará de cara a estimular el consumo con las que adopte la UE. Zapatero no anticipó qué medidas estudia su Gobierno, y sólo apuntó que no pondrán en peligro «la cohesión social» y que se enmarcarán en «las políticas de protección a las familias». El PP solicitó ayer la comparecencia del presidente en el Congreso para que explique cómo piensa afrontar esta coyuntura.
El PIB español no retrocedía desde hace quince años, en el 'bienio negro' 1992-1993, en el que la crisis industrial y del petróleo condujo al país a la recesión. Según el Banco de España, las razones del descenso hay que buscarlas en la demanda interior, que apenas aumentó el 0,3% entre julio y septiembre respecto al mismo periodo de 2007 por el hundimiento de la construcción y el parón del consumo.
Sequía crediticia
Por el contrario, la demanda externa aportó seis décimas al PIB. Se trata de una variable con un fuerte componente cíclico. Y es que cuando las empresas no venden en España se vuelcan en la exportación -favorecida por la depreciación del euro-, y las importaciones se reducen en tiempo de 'vacas flacas' por los menores requerimientos industriales de bienes de equipo.
Además, las familias han frenado en seco su consumo, que no llega a crecer el 1% anual, por el miedo al paro y las dificultades para conseguir crédito. Su renta disponible cae por el alza de los precios de bienes y servicios básicos -carburantes, alimentos, energía...-. Además, su patrimonio se está mermando por la volatilidad de las bolsas y por la pérdida de valor de las viviendas, que son su propiedad más importante.
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