Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Viernes, 10 febrero 2012

Portada

31.10.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Lo tenía claro: «Humildad y trabajo, igual a resultados». Carmelo Cabezón habló con El Correo de su pasado sindicalista y su nueva etapa como concejal en agosto de 2007, poco tiempo después de haber tomado posesión de su puesto y sus responsabilidades, Comercio y Cooperación al Desarrollo.
Por aquel entonces dijo, y luego cumplió, que se mantendría al margen de las relaciones laborales porque podrían darse «situaciones paradójicas». Pero reconoció que «el haber cambiado de sillón no significa que haya cambiado de pensamiento.
Reconoció, tras el breve periodo que se reincorporó a su puesto en el supermercado Sabeco, que ésa fue «una de mis mejores experiencias». «He recordado quién es importante en este país, que no es el político ni el gran empresario, sino el trabajador, que se levanta sin hacer ruido todas las mañanas».
En su decisión de tomar el acta de concejal estuvo respaldado en todo momento por su familia, ya que «veían que mi decisión era coherente y en ella veían reflejada mi personalidad». Incluso se emocionó al recordar que su hermano le había dicho que le admiraba.
A cambio, admitió, se había liberado del enorme volumen de trabajo al que hizo frente en UGT. «El mundo sindical absorbe un 150% más que el político; creo que es más gratificante y menos sacrificado».
«Ilusionado»
La adaptación a su nuevo puesto parecía en esos momentos complicada, debía aprender «otro idioma: el procedimiento administrativo es complejo y tienes que aprenderlo para poder llevar a cabo cualquier cuestión». Aun así, decía sentirse «ilusionado» con su nueva etapa».
Atrás quedaba una etapa en la que ya «llevaba mucho tiempo». «Di el paso a tiempo, antes de enquistarme y perder la frescura», explicó. «Aunque a la administración y a los empresarios no les gustó mi decisión, ya se habían acostumbrado a mi. Yo era como ese vestido que te has puesto muchas veces y que caía bien, aunque siga siendo feo. Me puse a disposición del PSOE y decidió que estuviese aquí». De hecho, aseguró que el ámbito municipal era «el aprendizaje perfecto».
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS