Las fuerzas de seguridad creen que el atentado de ayer en Navarra sustenta una de las hipótesis que los expertos antiterroristas llevan barajando en los últimos meses: ETA dispone de la suficiente infraestructura en Guipúzcoa para robar un vehículo y montar una bomba en él, sin que ni el automóvil ni el artefacto tengan que ser suministrados desde Francia. Las sospechas de que la banda cuenta con un local o taller en el que montar los artefactos comenzaron a ganar enteros tras la oleada de ataques contra las casas del pueblo de principios de año y, sobre todo, tras el asesinato del ex concejal del PSE en Mondragón Isaías Carrasco.
No en vano, la policía no ha podido encontrar aún el utilitario que los pistoleros que acabaron con la vida del ex edil emplearon en su huida. La celeridad con la que, al parecer, se organizó el atentado de ayer ha reforzado esta tesis entre los expertos, que están convencidos de la existencia de algún local en el que preparar el artefacto explosivo. Los terroristas no tuvieron mucho tiempo para llevar a cabo la operación. Desde el robo del vehículo hasta su explosión apenas transcurrieron doce horas.
Montaje en el monte
La lógica lleva a las fuerzas de seguridad a pensar que el comando que actuó en la universidad privada de Pamplona necesitó de un lugar cerrado en el que montar la bomba, que sitúan en territorio guipuzcoano. Dudan, sin embargo, de si el artefacto se colocó en ese mismo taller o en alguna zona boscosa, alejado de las miradas de los paseantes. Recuerdan, en este sentido, la acción que destrozó la casa cuartel de la Guardia Civil en Calahorra. Para cometer ese atentado, el pasado 21 de marzo, los terroristas fabricaron el artefacto en una casa alquilada de la localidad riojana de Ezcaray, a escasos kilómetros de distancia. El grupo lo trasladó después hasta el puerto de La Herrera, donde robaron a mano armada un automóvil y lo cargaron con la bomba en pleno monte. El coche fue transportado a continuación hasta Calahorra y hecho estallar.
Desde el final de la tregua, ETA ha colocado diez coches bombas, cuatro de ellos en los últimos cuarenta días. Estas cifras llevan a la policía a pensar de que, además de una parte del 'complejo Vizcaya' que no se consiguió desarticular en verano tras la caída del liberado Arkaitz Goikoetxea, la banda podría disponer de una o dos unidades operativas en Guipúzcoa operativas desde principios de año.