Xabier de Irala, el presidente de la BBK, será también el máximo ejecutivo de la nueva Caja de Ahorros de Euskadi. Xabier Iturbe, su homólogo en la Kutxa, ocupará la vicepresidencia. Son los dos únicos cargos del futuro equipo directivo -junto con el del secretario del consejo de administración, Ángel Lobera- que se han dado a conocer, aunque ya se ha desvelado el organigrama básico de la entidad.
Irala e Iturbe van a reservarse las áreas corporativas claves, como la dirección estratégica de la entidad, la obra social, la comunicación externa y el control de las participaciones accionariales. Por debajo de ellos, un director general se hará cargo de la gestión en el día a día y, fundamentalmente, atenderá la maquinaria del negocio bancario. La red comercial se va a estructurar en tres bloques, al menos en un primer periodo, para separar la actuación en Guipúzcoa, en Vizcaya y también fuera de ambos territorios.
Coordinación
El proceso de integración de ambas organizaciones -cuya duración no ha sido estimada, pero que se prevé «corta»- tendrá como principal órgano de toma decisiones una 'comisión de coordinación', en la que se sentarán Irala, Iturbe y el director general, así como miembros de las principales áreas funcionales de la nueva caja.
El hecho de que sea Irala el elegido para pilotar la unión de las dos estructuras -ese momento delicado en cualquier fusión en el que nacen los enfrentamientos y las luchas intestinas por el control del poder- ha sido un «hecho natural», señalan fuentes de las propias cajas. Le avala no sólo presidir la entidad más grande de las dos, sino también su larga trayectoria empresarial en compañías como General Electric, ABB o Iberia.
Fue precisamente Irala quien lanzó sobre la mesa un reto que ayer se convirtió en realidad. En un almuerzo celebrado a finales de julio y al que asistieron Iturbe y Gregorio Rojo -el presidente de la Caja Vital-, el máximo ejecutivo de la BBK sondeó primero la posibilidad de rescatar el viejo proyecto de 'fusión a tres'. Rojo fue tajante al asegurar que los condicionantes políticos y la sensibilidad desatada en Álava en contra de esa integración hacían inviable que su partido, el PSE, apoyase en ese momento la creación de la caja vasca unificada. Allí mismo, Irala decidió acometer una jugada de riesgo y sondeó entonces a Iturbe sobre una hipotética 'operación a dos', entre la BBK y la Kutxa. La respuesta de su colega guipuzcoano no se hizo esperar. Fue un 'sí' inmediato.
Después de los primeros sondeos realizados con CC OO, a mediados de agosto, ambas entidades se dieron cuenta de que existía un margen de maniobra para intentar llevar una propuesta de fusión a las asambleas. «Hay que intentarlo», le dijo Irala al consejo de la BBK. Ayer se puso la primera piedra.