La Ertzaintza analiza ya las imágenes tomadas por las cámaras que vigilan las rampas mecánicas del Casco Medieval, y que el pasado sábado fueron objeto de un salvaje ataque protagonizado por jóvenes radicales. El acto vandálico que siguió a la concentración en la ciudad de falangistas y contramanifestantes de la izquierda abertzale se saldó con 92 lunas rotas -85 de ellas correspondientes a los andenes de la ladera oeste-, que costarán a las arcas públicas más de 65.000 euros.
La Guardia Local, que en un primer visionado de las grabaciones apreció cómo un encapuchado golpeaba las lunas con un pico, ha trasladado las cintas a la Policía autónoma con el fin de que le ayude a identificar a los agresores. Pese a ello, todo parece apuntar a que la tarea resultará complicada, ya que los atacantes vestían ropas oscuras y llevaban los rostros cubiertos.
De forma paralela, el Ayuntamiento ha encargado ya a una fábrica de Burgos un nuevo pedido de lunas. Según informó ayer a EL CORREO el director de la Agencia de Renovación Urbana, Gonzalo Arroita, los cristales estarán repuestos antes de un mes. Entretanto, las rampas seguirán funcionando con normalidad. Aunque, eso sí, en medio de un paisaje desolador.
Operativo de respuesta
Arroitia atribuyó lo ocurrido a un «problema de seguridad». En este punto, criticó la autorización de manifestaciones en pleno centro de la ciudad, así como el actual uso de las cámaras que vigilan los andenes. «No pueden servir sólo a posteriori. Es decir, cuando ya se ha cometido el ataque. Es cierto que no puede haber dos personas controlando las imágenes las veinticuatro horas al día. Pero sí en determinadas fechas o situaciones, susceptibles de que se produzcan estos actos. En esos casos, debe haber preparado un operativo de respuesta y un protocolo de actuación conjunta entre la Policía Local y la Ertzaintza para procurar una actuación rápida», defendió el máximo responsable del plan para revitalizar el barrio.
El gerente de la Agencia llamó también la atención sobre la necesidad de agilizar la instalación de una comisaría en la almendra medieval. «Si es preciso, se habilita una provisional en Fray Zacarías», agregó.
Por otro lado, la Federación de Asociaciones de Vecinos de Álava (Fava) expresó su rotundo rechazo a los actos de violencia contra las rampas que, dice, «atentan contra toda la ciudadanía» y que «ponen en evidencia la deficiente gestión de vigilancia» en el barrio.