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Política

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La campaña electoral disuelve la alianza entre el PNV, EA, EB y Aralar
Ibarretxe y Urkullu, en primer plano, con Javier Madrazo y Patxi Zabaleta al fondo, durante el acto conjunto del pasado sábado en Vitoria. / JESÚS ANDRADE
Tras la movilización conjunta del tripartito y Aralar del pasado sábado en defensa de la consulta, cada formación organizó el domingo su propio acto de campaña electoral. La jornada materializó de ese modo la decisión de las cuatro fuerzas de disolver 'de facto' su unión en torno al plebiscito con la mirada puesta en los comicios autonómicos del próximo mes de marzo. De hecho, ayer se dio un nuevo paso en esa dirección cuando el partido que lidera Patxi Zabaleta acusó a Ezker Batua de haber querido «deformar» el significado de la acción unitaria en favor del plebiscito celebrada el 25-O, con la organización el mismo día de un referéndum ficticio sobre la central nuclear de Garoña.
Por medio de un comunicado, el vicecoordinador general de Aralar, Jon Abril, felicitó irónicamente a EB porque «por fin» apueste por las vías consultivas para impulsar la participación ciudadana. Recordó a la formación que lidera Javier Madrazo que lleva ocho años en el Gobierno vasco «sin impulsar ni un solo proceso participativo», ni haber aprobado «un solo decreto» en esa dirección. «EB ha tenido en sus manos impulsar la participación ciudadana y pretende ahora culpar a los demás precisamente de lo que no ha sabido hacer», recalcó el portavoz de la plataforma que hasta el sábado fue 'socia' de EB en el respaldo a la consulta.
Pero, además, estas fricciones están sirviendo para distanciar a dos formaciones que suscribieron en las últimas elecciones municipales un acuerdo para concurrir en coalición. Esta circunstancia había alimentado la posibilidad de que la alianza se repitiera de cara a los comicios autonómicos. Una opción, a priori, bien vista por EB, que había anunciado incluso su intención de reunirse con Aralar.
El sector crítico de Ezker Batua se ha mostrado más proclive a conformar pactos con formaciones de izquierdas, como podría ser Aralar, en lugar de llegar a un convenio postelectoral con el PNV como el actual y mantenerse en un Gobierno tripartito a toda costa. Una situación que, según denunciaron los disidentes durante la asamblea general del pasado mes de junio, les ha supuesto alejarse de las políticas sociales y obtener un pobre resultado en las últimas elecciones generales.
Aralar también rehuye de un hipotético pacto con Eusko Alkartasuna cuando se le recuerda la coincidencia de sus discursos. Fuentes del partido de Zabaleta han enfriado todas las expectativas y han confirmado a este periódico que su intención es la de concurrir a las urnas en marzo «en solitario», como hicieron hace cuatro años, cuando sumaron una única parlamentaria por Guipúzcoa, Aintzane Ezenarro. Sus aspiraciones ahora las cifran en cuatro escaños.
Apremio a Ziarreta
En este contexto, el mapa de las coaliciones electorales se antoja a día de hoy complicado por los recelos existentes entre los partidos vascos que defienden el derecho a decidir. EA también mantiene la incógnita de si repetirá los pactos con el PNV o llevará adelante su decisión congresual del año pasado de concurrir en solitario, como hicieron en los comicios municipales, forales y generales. El presidente de los jeltzales, Iñigo Urkullu, ha reiterado que ellos no tienen problema alguno para concretar la alianza, y ha apremiado a la formación que lidera Unai Ziarreta a que se aclare, ya que es ella la que hipoteca cualquier decisión.
EA, por su parte, sostiene que no tiene prisa. Asegura que tiene tiempo hasta finales de año y que, en cualquier caso, la decisión que adopte será colegiada para evitar disensiones internas. A pesar de la tendencia de la corriente guipuzcoana a cooperar con el PNV, las primeras voces que han trascendido de sus bases en la asamblea que el partido celebró la pasada semana han sido mayoritariamente contrarias a una entente electoral.
Mientras la formación socialdemócrata gana tiempo para definir su postura, trata de marcar perfil propio como principal garante del derecho a decidir, de modo que pueda atraer al sector más soberanista del PNV y a los simpatizantes de la izquierda abertzale que no admiten su supeditación a ETA.
La mayoría de partidos descarta la posibilidad de que la izquierda abertzale presente 'listas blancas'. Más bien al contrario, se inclina por pensar en la posibilidad de que este movimiento concurra con candidaturas integradas por algunos de sus más destacados militantes, de modo que serían anuladas por la Justicia.
En este contexto, y sabedoresde las dificultades que encontrarán en su camino hacia las urnas, el pasado sábado una amplia representación de la izquierda abertzale hizo un llamamiento a la acumulación de fuerzas soberanistas, con el acuerdo de Lizarra como referente. Un guante que no ha sido recogido por ninguna formación nacionalista, conscientes de que el mensaje de este sector es «pura retórica mientras que no se aleje de la violencia».
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