En Japón hay ocasiones en las que es imposible sacudirse de la cabeza un gran signo de interrogación. Son las extravagancias del Imperio del Sol Naciente, que parecen destinadas a un pequeño grupo de 'freakies' pero que, en realidad, consiguen la aceptación de un público mucho más amplio. Los 'meido cafe' son un buen ejemplo. Nacidos hace apenas un lustro, viven una época dorada.
La premisa es simple. Un bar en el que las camareras visten con trajes de sirvienta francesa y muestran una total sumisión hacia el cliente, varón casi siempre. Desde el mismo momento en que una de ellas abre la puerta y saluda con lo que podría traducirse como «bienvenido a su casa», el visitante se convierte en el centro de todo tipo de cuidados. Hasta el punto de que, si lo exige, la camarera tiene la obligación de dar la comida a la boca al cliente. Éste, en muchas ocasiones, no se corta y deja que se le caiga algo de sopa para que la joven la tenga que limpiar, siempre con una reverencia.
La popularidad de los 'meido cafe', que toman su nombre de la palabra inglesa 'maid' (sirvienta), es asombrosa. En el barrio tokiota de Akihabara, el corazón electrónico -y pornográfico- del país, se dan cita más de un centenar de este tipo de establecimientos. Ante el ingente número de clientes, muchos cobran sólo por entrar, y algunos tienen incluso lista de espera. Las 'meido' han saltado de la hostelería y ahora también abren sus puertas locales de masajes y de juego con sirvientas. Para diferenciarse, algunos negocios han optado por variantes del mismo tema con chicas vestidas de colegialas, y hasta de enfermeras. «Una buena opción, porque, desde luego, los hombres que acuden a estos lugares están enfermos», comenta Mina Takeuchi.
Sin embargo, Taki, una de las camareras del café, no está de acuerdo. «Creo que no hay nada de malo», asegura. «A mí me gusta satisfacer a los clientes, proporcionarles un respiro de la vida cotidiana y dejar que disfruten». Taki, de hecho, participa del popular 'cosplay' japonés, que consiste en vestir de forma cotidiana con trajes que en Occidente serían calificados de disfraz. Esta joven de 19 años prefiere el atuendo de 'lolita dulce' cuando no está trabajando, pero reconoce que también le gusta el de sirvienta francesa. «La mayoría de los clientes son amables, y buscan alguien que les cuide y conversación».
Para Takeuchi, que trabaja como administrativa, «es una muestra más del machismo japonés combinado con un fetichismo muy arraigado en Japón». Sin duda, las 'meido' no sólo satisfacen las necesidades alimenticias de quienes acuden a sus cafés. Buena prueba de ello son las portadas de miles de películas pornográficas que llenan las estanterías de las decenas de videoclubes dedicados a ellas en Akihabara.