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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

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ALAVÉS

Inofensivo y superado por la contundencia del Hércules, el cuadro vitoriano encaja una nueva goleada a domicilio
27.10.08 -

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El Alavés volvió a dejar los buenos propósitos en Mendizorroza y de un duelo con el que aspiraba a conectar a la parte alta de la tabla sólo extrajo dudas y la segunda goleada consecutiva a domicilio. El Hércules, huérfano de la creatividad del lesionado Tote, aplicó los grilletes de su contundencia y el fútbol directo a un cuadro vitoriano que amagó con una buena salida y se quedó en nada. Inofensivo por completo ante un adversario que hizo gala de su condición de menos goleado, la inercia del partido se encargó del resto. José María Salmerón recurrió al laboratorio para armar un once con un Emilio Sánchez desorientado en la banda derecha y cuando rectificó, ya en la segunda parte tras el 1-0, tampoco emergió un equipo con los recursos mostrados en otras ocasiones, ayer achatados al máximo.
Ausentes hasta los habituales chispazos individuales de calidad, resultó el duelo un naufragio en la espesura colectiva hasta que el barco albiazul tocó fondo con la expulsión de Garitano y el penalti anotado por Farinós. Aunque quizás su paupérima proyección ofensiva, ni una sola ocasión clara en noventa minutos, buena parte de ellos con la posesión de la pelota, sea la conclusión más negativa. Un falta lanzada por Albacar que rebotó en la barrera fue el único 'disparo a puerta' contabilizado. Otra sensación inquietante, más allá de la clara derrota y de los goles del Hércules, fue la cada vez más evidente sensación de que Bernardo palidece, y con él su defensa, ante cualquier pelota colgada al área.
El técnico albiazul había apostado por Igor Martínez, que formó pareja de ataque con Javi Guerra. Envió a Moreno al banquillo y situó al vitoriano por dentro, en la búsqueda de velocidad, pero las fuentes de alimentación quedaron prácticamente diluidas. El impetuoso arranque, más que aseado y donde el Alavés pisaba casi siempre campo contrario, perdió empaque con el paso de los minutos.
De más a menos y 1-0
El cuadro albiazul, además, concedía oportunidades en exceso a un Hércules que se remitía a buscar al poderoso Delibasic y Sendoa con los balones largos y afanarse en darle continuidad a los balones sueltos. Primero a base de este fútbol rudimentario y efectivo, pero ya cerca del descanso con más presencia en el área alavesista a base del empuje de su línea de centrocampistas. Poco a poco, el conjunto vitoriano, sin capacidad para sacar el balón con limpieza, se agazapaba atrás. El castigo, que bien pudo llegar antes en dos ocasiones muy claras, resultó sin embargo aún más doloroso. En el minuto añadido del primer tiempo y en un córner a media altura donde Dani Carril, debutante ayer en la categoría, colocó el pie antes que nadie para desviar el balón a la red desde el primer palo.
Tras el descanso, Salmerón devolvió a Emilio Sánchez a su posición natural de mediapunta y trató por fin de abrir el campo con Igor Martínez por la banda derecha. Pero el Hércules ganaba ayer casi todas las peleas individuales. Algo se agitó el fútbol albiazul, que al menos llegaba con cierto sentido hasta las inmediaciones del portero Calatayud. No más allá. Toni Moral nunca pudo con Expósito, ni Javi Guerra encontró balones en condiciones ante un rival sin mácula en el trabajo defensivo. Pertrechado en su campo con agresividad y mucho orden, la escuadra local trataba de contragolpear. Ni la entrada de Moreno y Pedraza para jugar un 4-4-2 resultó una gran amenaza. El Alavés se olvidó de rematar y su circulación de balón tampoco era suficientemente rápida. La reconstrucción había acabado con César en el lateral diestro, Garitano de nuevo de central y Emilio Sánchez en el doble pivote. Nadie aparecía con claridad, sin embargo, para mover al adversario de una tranquilidad basada en su fortaleza y agresividad.
Expulsión, penalti y 2-0
Tras un error de Mateo en un envío en el centro del campo, el Hércules finalizó su notable trabajo colectivo con un puñal de efectividad. Balón preciso y profundo por el centro de la zaga para Delibasic y Garitano, en su intento de cortar la acción, acabó expulsado, en el vestuario y con el penalti que Farinós convirtió en el decisivo 2-0. Resultó ya un auténtico trámite el cuarto de hora largo final, donde Llorente entró en el lateral diestro para volver a encajar la defensa de cuatro. El Hércules se dedicó a exhibir su contundencia y salir con cuentagotas. Otro balón perdido, esta vez por Emilio Sánchez, acabó en fulminante contragolpes culminado por el ex albiazul Rubén Navarro.
Si el Alavés había llegado a crecerse tras el 4-1 frente al Murcia, el Hércules le remitió una receta de humildad. A base de intensidad y disputa le anuló mediada la primera parte y de ahí nunca volvió el conjunto albiazul, de nuevo condenado a remar en Mendizorroza. Por el momento, el plantel vitoriano sigue sin oficio y contundencia para manejarse de otro modo a domicilio.
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