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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Política

POLÍTICA

A dos meses de iniciarse el proceso de renovación, los magistrados Fernando Ruiz Piñeiro y Jaime Tapia aparecen como claros aspirantes a presidir la cúpula judicial vasca

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«Va a haber una dura pelea». De esta forma tan gráfica describía esta semana un magistrado que ejerce en Euskadi el proceso de renovación de la cúpula judicial vasca que debe abrirse antes de las navidades. El mandato del actual presidente del Tribunal Superior, Fernando Ruiz Piñeiro, está a punto de expirar -en febrero se cumplen cinco años de su toma de posesión en un acto en el que estuvo presente el lehendakari Juan José Ibarretxe- y entre la magistratura vasca ya han comenzado a percibirse los primeros movimientos para sondear a los posibles candidatos.
Aunque la carrera oficial por la presidencia no quedará abierta hasta que el Boletín Oficial del Estado publique la convocatoria de plaza a requerimiento del Consejo General del Poder Judicial, algo que se espera se produzca en diciembre, dos nombres han empezado a sonar con fuerza en todas las quinielas. Entre los diferentes sectores de la judicatura se da casi por seguro que en la pugna por el Tribunal Superior se verán las caras el actual ocupante del sillón, Ruiz Piñeiro, y uno de sus rivales en el proceso de 2004, el magistrado alavés Jaime Tapia.
Ninguno de los dos quiere, de momento, desojar la margarita. El todavía presidente se ha escudado en las últimas semanas en que «aún» no ha tomado «una decisión» y que «hay tiempo» para plantearse la reelección, aunque reconoce que «lo lógico» sería optar a un segundo mandato. «Es la tradición», señalaba en una entrevista en este mismo periódico. Un planteamiento muy similar mantiene el propio Tapia, que en conversación con EL CORREO se escudó en que ésta es una cuestión que «no corre prisa».
Sus compañeros de carrera, sin embargo, creen que sólo habría un argumento que les haría renunciar a la pugna: «saberse que no tienen ninguna opción» de ganar la plaza. Uno y otro parten con cierta ventaja. Tendrán tras de sí el apoyo de las dos asociaciones de jueces con más peso en Euskadi y en el resto del Estado, de las que han sido portavoces en el pasado. Ruiz Piñeiro cuenta con el respaldo de la potente APM, de tendencia conservadora, y Tapia de la progresista JpD.
No es una cuestión baladí si se tiene en cuenta que el nombramiento debe ser votado por los 21 vocales del CGPJ, un órgano en el que, al margen del presidente Carlos Dívar, PSOE y PP tienen nueve representantes cada uno y en el que el fiel de la balanza queda en manos de PNV y CiU con un miembro cada uno. Es precisamente este reparto de fuerzas el que hace prever que la designación final del próximo presidente del Superior vasco será «muy complicada». Ambos aspirantes tienen, a día de hoy, difícil sumar más allá de sus propios feudos. Y para ser elegidos necesitan el apoyo como mínimo de 13 vocales, lo que obligaría a un entendimiento mutuo entre conservadores y progresistas.
Fuerza de bloqueo
«Va a ser una prueba de fuego para el nuevo Consejo. Puede provocarle un fuerte desgaste político si los dos sectores se mantienen firmes en apoyar a sus candidatos y hay un bloqueo», reconocía una fuente conocedora del funcionamiento del Poder Judicial. Dentro del CGPJ creen que el nombramiento podría incluso prolongarse hasta después de las elecciones autonómicas de marzo.
Es en esta tesitura donde, según avanzan las semanas, gana enteros la búsqueda de un candidato de consenso, que no provoque una negativa rotunda para uno de los dos sectores. Las fuentes consultadas apuntan, en este sentido, al papel que puede jugar la vocal del Poder Judicial designada a petición del PNV, Margarita Uria. De hecho, la primera criba en el proceso de selección deberá reducir a tres aspirantes la lista de nombres entre los cuales tendrán que elegir en el CGPJ.
Dentro de la judicatura vasca pocos descartan que ese tercer candidato en liza pueda ser un magistrado «o magistrada» con el visto bueno de la dirección peneuvista. Diferentes fuentes sostienen, en este sentido, que en Sabin Etxea se acogería «con agrado» que la jueza de la Sala de lo Civil y lo Penal Nekane Bolado se postulara para el puesto. A favor tiene un currículum «sin tacha» y su nombre no suscita ningún rechazo evidente entre los diversos sectores. «Falta por ver si ella quiere dar ese paso», coinciden unos y otros. Una incógnita que comenzará a clarificarse a partir de diciembre.
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