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26.10.08 -

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Dos visiones para el mismo país
Una seguidora republicana luce la bandera estadounidense en sus botas. / EFE
JOHN MCCAIN CANDIDATO REPUBLICANO

La identificación de John McCain con su perfil de veterano de la Guerra de Vietnam le ha permitido presentarse ante el electorado estadounidense como el candidato mejor capacitado para actuar como comandante en jefe ante las crisis internacionales que afectan a su país o en las que pueda estar involucrado en el futuro. Firme defensor del proyecto original de invadir Irak, McCain se ha mostrado partidario de mantener las fuerzas norteamericanas hasta lograr la estabilidad de la nueva Administración iraquí y de proceder a una retirada gradual de las tropas. A pesar de que considera que la mayoría de los soldados regresarán a EE UU para el año 2013, es favorable también a una presencia militar permanente en suelo iraquí. En este mismo terreno de la política exterior y de seguridad, el aspirante republicano coincide con Barack Obama en que un Irán nuclear representa una grave amenaza para los intereses estadounidenses, pero se opone a entablar conversaciones con el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, antes de obtener concesiones. En el conflicto árabe-israelí, McCain respalda la solución que contempla dos estados, aunque se ha posicionado como el candidato más proclive a las tesis hebreas autodefiniéndose como «la peor pesadilla de Hamás».
La relevancia que adquiere para los votantes las propuestas de los candidatos sobre la estrategia del país en el exterior ha quedado en esta ocasión solapada por la crisis económica y financiera. Aquí, McCain propone recortar impuestos por una cuantía aproximada de 52.000 millones de dólares (41.000 millones de euros) a fin de aliviar a inversores, jubilados y trabajadores. Para el senador por Arizona, la clave para la recuperación económica a largo plazo es mantener a la baja la carga impositiva, por lo que apuesta por preservar el recorte en la recaudación que ya introdujo el presidente Bush y aumentar las ventajas fiscales para animar a las compañías a invertir. Su propuesta, al contrario que la de Obama, va menos orientada a la creación de puestos de trabajo y subsidios para los desempleados y más a preservar el valor de los bienes, tanto en lo que se refiere a los fondos financieros como a los inmobiliarios. McCain defiende también la necesidad de desarrollar una política energética de amplio recorrido que libere a Estados Unidos de su dependencia de las importaciones de petróleo.
En comercio internacional, el senador se inclina por impulsar iniciativas multilaterales, regionales y bilaterales que reduzcan las barreras arancelarias, al tiempo que promete impulsar una zona de libre comercio que incorpore a toda Norteamérica y América Latina. Con los efectos del cambio climático incluidos en la agenda mundial, McCain se ha comprometido, al igual que Obama, a reducir antes de 2050 las emisiones de carbono de su país en un 60% por debajo de los niveles de 1990 y a negociar un acuerdo que suceda a Kioto, además de alentar a las emergentes China e India para que se impliquen en la reducción de las emanaciones de gases de efecto invernadero. Tanto él como su rival demócrata parecen compartir con George W. Bush la idea de que no es posible pactar un postKioto a menos que India y China formen parte del acuerdo internacional. Por último, uno de los aspectos esenciales del programa de los republicanos es la lucha contra la inmigración ilegal, un objetivo en el que McCain cree preciso un mayor control de las fronteras como condición previa para cualquier reforma. Por ello, ha votado en favor de levantar un valla a lo largo de la línea divisoria con México.
BARACK OBAMA CANDIDATO DEMÓCRATA

La oposición a la guerra de Irak ha constituido una de las marcas distintivas del candidato demócrata durante la campaña. Obama se mostró contrario al envío de tropas y se ha comprometido a retirarlas tan pronto como alcance la Casa Blanca al ritmo de un batallón por mes, con vistas a una salida definitiva y completa de las fuerzas de combate en un plazo de 16 meses. Ha propuesto también mantener una presencia reducida en el país para respaldar las medidas antiterroristas desplegadas contra Al-Qaida y crear un fondo de ayuda para los refugiados iraquíes con 2.000 millones de dólares (1.590 millones de euros). Con respecto a Irán, Obama se inclina por la búsqueda de soluciones diplomáticas, incluyendo un encuentro con Ahmadineyad, aunque también ha manifestado que hará todo lo posible para que Teherán no se dote de la bomba atómica, sin descartar el recurso a la acción militar si fuera necesario. El aspirante demócrata ha subrayado, asimismo, su intención de reforzar la relación transatlántica con Europa, que considera gravemente dañada tras los ocho años de gestión de George Bush, y se ha mostrado firme defensor tanto de la ampliación de la UE como del ingreso de Turquía en el club de los Veintisiete. En el marco de unas relaciones mejoradas con Bruselas, Obama ha manifestado su interés por persuadir a los europeos de que envíen más tropas a Afganistán.
El plan económico de Obama, centrado en un 'paquete de rescate' para las clases medias, incluye, entre otra iniciativas, una inyección de 60.000 millones de dólares (47.000 millones de euros) a fin de ayudar a las empresas, ciudadanos y estados más afectados por la crisis; recortes impositivos temporales para las compañías que contribuyan a la creación de puestos de trabajo en EE UU; y eliminación de los impuestos en los subsidios de desempleo, también de manera transitoria. A largo plazo, Obama plantea una serie de proyectos de inversión, como el desembolso de 15.000 millones de dólares anuales (casi 12.000 millones de euros) en energías renovables y un vasto programa de reconstrucción de infraestructura en el país, sobre todo de carreteras y puentes. Este plan, según calcula Obama, generará más de siete millones de empleos en una década.
El candidato afroamericano se ha mostrado totalmente contrario a McCain en cuanto a su concepción del libre comercio. Obama sostiene que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA en sus siglas en inglés) fue un ejercicio de 'márketing' ante el electorado y se ha comprometido a revisarlo junto con los líderes de Canadá y México para convertirlo en un acuerdo útil para los trabajadores estadounidenses. El senador por Illinois ha asegurado que sólo apoyará pactos de libre comercio que sirvan para mejorar las relaciones laborales y reducir las emisiones de carbono, unas pretensiones que han llevado a algunos diplomáticos extranjeros a calificar la retórica del candidato demócrata de «proteccionista». En cuanto al combate contra el deterioro medioambiental, Obama comparte con McCain el compromiso de reducir las emisiones (en su caso, un 80% por debajo de los niveles de 1990 antes de 2050), al tiempo que ha ofrecido promover un 'Foro Global de Energía' que incluya a los miembros del G-8 más Brasil, China, India, México y Sudáfrica, y volver a actuar en el marco de la Convención sobre Cambio Climático de la ONU.
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