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Gente

YOLANDA ROJAS Cónsul de Venezuela en Bilbao

26.10.08 -

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«Chávez es de lo más cariñoso»
Yolanda Rojas, haciendo patria en su despacho. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco es testigo enmarcado de la sutil acrobacia dialéctica de la que es capaz esta caraqueña de ojos sonrientes, licenciada en leyes y ex trabajadora del Ministerio de Familia de Chávez. Si la diplomacia es cortesía, merece un puesto en el Palacio de Miraflores. Aunque el presidente no se calle.
-¿Los intereses de cuántos compatriotas defiende?
-En mi jurisdicción, que es País Vasco, La Rioja, Navarra y Cantabria, hay 5.000 inscritos, pero serán unos 8.000. No todos vienen por acá. Hay cierta reticencia. El venezolano es poco migrante, pe-se a que provenimos de una tribu nómada, los Caribe. Fue una etnia importante antes del encuentro de España.
-¿Encuentro? Le rogué que no se pusiera diplomática, ¿recuerda?
-Todo lo contrario. El español habla de la conquista y a nosotros no nos conquistaron, nos encontraron por allá. Luego vino lo que vino, el genocidio y todo eso, pero esa es otra historia.
-Y de sus intereses, señora Rojas, ¿quién se ocupa?
-Pues, yo. Creo que me basto, ja, ja.
-¿Son muchos?
-No. Vivir intensamente, disfrutar de lo que tengo y, sobre todo, esperar. Galeano dice que él milita en la esperanza, no en la nostalgia, y yo también.
-Entre nosotras. ¿Está operada?
-¿De qué? No.
-Dada la fiebre que hay en su país a pasar por el quirófano...
-Pues si tuviese la oportunidad, lo haría, ¿por qué no?
-Oiga, ¿qué dice el comandante de tanta miss?
-Nada. Eso no le importa mucho. Venezuela es una productora importante de belleza. Y, ojo, eso tiene mucho que ver con la mixtura de razas. Por eso, yo digo a los españoles que no tengan miedo a la inmigración, que enriquece muchísimo. Incluido en la 'presentación'. No hay nada más hermoso que una mezcla en la que el negro esté presente.
-Siempre se ha dicho que el cuerpo diplomático se pega la vida padre. ¿Usted vive en comunismo o en pecado?
-Eso es un cliché. Además, cobran en dólares y trabajan en euros, lo cual es bien incómodo. Segundo, comunismo no significa vivir mal, sino tratar de que todos vivamos bien. ¡Mire a qué nos ha llevado tanta avaricia!
-Y de vida social, ¿qué tal anda?
-Muy limitada. Vivo sola, mis hijos están por allá... Fui de parranda, pero ya no. Ahora disfruto oyendo música, leyendo...
-¿Y añorando?
-Bueno, es admirable cómo viven acá, pero el hecho de tener muchas cosas resueltas resta posibilidad de tener vivencias importantes. Añoro el desorden caribeño porque es creativo.
-¿Algún puntito en común entre venezolanos y vascos?
-Quizá el gusto por la buena comida... Yo quisiera que de los vascos nos marcaran sus ganas de hacer y de sobresalir. Nosotros no somos nada emprendedores.
-¿Y entre Ibarretxe y Chávez?
-Absolutamente ninguno.
-La sede de la ONU le olió, según dijo él, a azufre. ¿A qué le huele a usted el Parlamento vasco?
-A mí me huele a modernidad. Creo que ha hecho un esfuerzo para que la gente tenga acceso a las cosas que se hacen allí.
-Y dígame, ¿cuándo se enroló en el partido?
-No soy miembro del partido. Yo tenía una columna en un periódico y era tertuliana en una radio en donde expresaba cómo creía que debían hacerse las cosas. De repente, un hombre da un golpe de estado. No me gustó el método, pero sí las razones. Y le seguí la huella. Cuando salió de la cárcel, me acerqué a él porque hablaba mi lenguaje.
-¿Cómo es Chávez en las distancias cortas?
-Extraordinario, una persona muy humana, cercana, cálida, formada e informada. Tiene una sensibilidad que conmueve. Le acusan de demagogo pero no lo es para nada. Cuando se pronuncia lo hace convencido de lo que dice. Es como los venezolanos, iconoclasta, arropador, de lo más cariñoso. Es Leo, y como tal, tiene un ingrediente autoritario per se, pero es más una cuestión de apostura que de impostura.
-Ya. Mi prima, que es joven pero avispada, se pregunta por qué todos sus amigos tienen barba. Ya sabe, Ahmadineyad, Fidel... ¿Qué le digo?
-Bueno, yo no tengo barba, ja, ja. Tampoco Cristina Kirchner, la señora Bachelet... Evo... Lula, en cambio, sí.
-Álvaro Mutis, premio Príncipe de Asturias de Literatura, dice que la decadencia de América Latina empezó al independizarse de España. ¿Por qué no te callas, le soltaría usted?
-Yo nunca soltaría esa frase. A nadie. Yo creo que nuestra decadencia estuvo muy ligada a la de España... Ahorita ambos vamos para arriba...
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