El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, manifestó ayer su convencimiento de que la crisis financiera «está próxima a finalizar», y justificó esa afirmación en que su origen «es la desconfianza» y en que «ha surgido el Estado como garantía» por lo que «la confianza se restablece».
Corbacho realizó estas declaraciones tras su intervención en el Consejo Federal de Política Municipal del PSOE celebrado en Vigo. El ministro señaló que «hay datos suficientes» para pensar que la crisis finalizará pronto. «No es un deseo, es una racionalidad de lógica, aunque hasta yo me puedo equivocar», matizó.
Se refirió al «mal uso que hicieron las entidades financieras sobre cómo debían dar las hipotecas y los créditos». A ese respecto, recordó que el mercado «no debe caminar a sus anchas», por lo que «necesita una regularización», aunque «no intervencionismo».
No obstante, subrayó que «esto se va a acabar rápido» por la intervención de los Estados. «Los ciudadanos están hoy más tranquilos que hace un mes porque saben que sus depósitos están garantizados», afirmó, al tiempo que insistió en que «el origen de todos los males» estuvo en la desconfianza aunque precisó que «otra cosa es la crisis real, que está en la ciudadanía, y ésa necesitará más tiempo».
Corbacho recordó que la actual situación es de una «globalidad tremenda» y existen «opiniones» sobre la pertinencia de una reforma en el mercado laboral. Sin embargo, destacó que las vicisitudes actuales no provienen ni «de un mercado tan inestable» que haya generado problemas en los centros de producción ni por un «sobrecrecimiento» de los salarios. Así, recordó que el origen es «financiero» y, por tanto, «no se resuelve con una reforma del mercado laboral» y criticó las ideologías del «dejémoslo todo en el mercado porque es quien sabe hacer bien las cosas», que atribuyó a los 'populares'.
«El riesgo no ha pasado»
El ministro alemán de Finanzas, Peer Steibrück, estima que la crisis financiera perdurará al menos hasta finales del próximo año, según declaró en una entrevista concedida al diario 'Bild am Sonntag'. «El riesgo de colapso aún no ha pasado», afirma el socialdemócrata, para quien levantar demasiado pronto las advertencias de alarma sería una equivocación.
El ministro considera correcto el plazo previsto para el plan de rescate puesto en marcha por el Gobierno alemán, que abarca hasta fin de 2009. «Y seguro que lo necesitaremos hasta entonces», apuntó Steibrück, quien afirmó que no se puede lanzar a la población el mensaje de que «todo está bajo control».
En la misma línea se manifestó ayer la ministra francesa de Economía, Christine Lagard, quien en una entrevista televisiva afirmó que «2009 no será un buen año», en referencia a un agravamiento de la crisis financiera global y de los efectos de su contagio a la economía real.