Suspirando, resoplando, con el rostro desencajado y anímicamente roto, Juantxo Koka se deshizo por la mínima (22-21) de Mikel Olazabal en la eliminatoria de octavos de final del Torneo del Cuatro y Medio disputada ayer en el frontón Labrit de Pamplona. El ganador se enfrentará en cuartos a Aimar Olaizola.
Este tipo de partidos, que se resuelven por un sólo tanto, no son recomendables para aquellos que tienen problemas coronarios. Son para corazones rocosos e indemnes a sobresaltos. Hasta el más desapasionado pelotazale no puede sustraerse a ese suspense que lleva implícito una resolución de estás características. Son guiones escritos por alguna mente diabólica.
El delantero donostiarra, que gozó de la confianza de la cátedra - se tiró el dinero, 100 a 30 euros por su color-, pasó uno de los tragos más difíciles desde que puso el pie en el profesionalismo. Tras el empate, 3-3, leyó el duelo a la perfección. Pelotazo largo, a la pared izquierda, y a la vuelta definir con su jugada predilecta, las dos paredes. Jugada con la que contabilizó seis tantos.
Merced a está táctica tomó tierra de por medio: 15-9. Olazabal se mostraba como un delantero lleno de urgencias, que se vendía constantemente y exhibiendo una candidez enorme. Sin embargo, rompió la racha de su rival con una dejada al 'txoko' perfecta, 15-10. Con dos saques consecutivos, su mejor propuesta, una cortada y una paradita al 'txoko' a resto de saque, se acercó a un tanto del adelantado.
Juantxo Koka entró en fase de descomposición y como el mismo admitió al finalizar el encuentro, «anímicamente estaba completamente deshecho». Todo se desenvolvió en una dinámica llena de turbulencias: 17-17 y 18-18. Parecía que nadie quería ganar. El favorito tomó oxígeno y se puso en el umbral del triunfo, 21-18.
Sin embargo, la tarde pintó emociones fuertes, para el suspense y la desazón de los apostantes. El navarro se soltó una cortada al ancho primorosa, 21-19. Con un gancho y su sexto saque materializó esa igualada (21-21) tan temida por los hombres que se juegan los euros en los frontones. El empate se diluyó por un error del joven delantero de Aspe.
Olaizola I apea a Xala
En 58 minutos y 258 pelotazos, cifra más que aceptable, quedó acabado el choque. Juantxo Koka sufrió más que un condenado a galeras. Y el chaval pecó de oficio y regaló nueve pelotas que fueron su perdición, más las constantes perdidas de posición. El gancho caso nunca supo cruzarlo hacía la zona del ancho.
Definitivamente la 'jaula' se ha convertido en una caja de sorpresas. En una auténtica grillera. Asier Olaizola, que no contaba en los pronósticos, se metió en cuartos de final a costa de Yves Xala. El pelotari de Goizueta tiró de orgullo y pegada, y destrozó (22-18) al de Lekuin en el frontón municipal de Balmaseda la pasada madrugada.
En 52 minutos y 275 pelotazos quedó sentenciado el choque. Del marcador casi siempre fue dueño el mayor de los Olaizola. Estuvo adelantado, 18-11, y se presagiaba una victoria muy holgada. Sin embargo, remontó el rezagado, 18-18, pero ya no hubo más debate. Muy bien el vencedor finalizó 14 tantos y Xala cuajó una actuación pésima.