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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Álava

ÁLAVA

Sólo 31 de las61 sociedadesconsultadas por EL CORREO admiten socias y 26 siguen vetando su entrada a la cocina

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Con tanta igualdad de boquilla y tanta corrección política es difícil encontrar hoy algo puramente sexista en su esencia. Pero existe. Se trata de las sociedades gastronómicas, una tradición que, pese a remontarse al San Sebastián de mediados del siglo XIX, sigue gozando de una salud de hierro en el País Vasco. La web www.sociedadesgastronomicas.com recoge un exhaustivo listado de todos estos txokos, unos 150 en Álava. EL CORREO se ha puesto en contacto con 61 y, de ellos, la mitad -31- sólo admite a hombres como socios. En el resto, y en el mejor de los casos, a las mujeres se les cuelga la etiqueta de «invitadas». ¿Por qué motivo? «Es la tradición», justifican los más conservadores.
Su razonamiento, sin embargo, podría tener los días contados después de que en verano el Ararteko levantara la veda. Lo hizo tras la polémica surgida en Llodio por el veto a las mujeres en la comida que la Cofradía del Señor de Sant Roque celebra con motivo de las fiestas patronales. La propia Cofradía reabrirá el debate antes de que concluya el año, pero si no cambia sus estatutos y no levanta esta prohibición, el Defensor del Pueblo, Iñigo Lamarca, podría recomendar a las instituciones públicas que dejen de financiar las actividades de la entidad y de incluir su tradicional comida en el programa oficial de fiestas.
También la Defensoría para la Igualdad de Hombres y Mujeres de Euskadi se ha tomado en serio este asunto y, después de recibir alguna queja en este sentido, ha encargado un «exhaustivo estudio de campo» para analizar en profundidad el régimen interno de las sociedades gastronómicas. Y en San Sebastián, su Ayuntamiento ha retirado la subvención a las compañías que desfilen en la tamborrada sin compañía femenina. El cerco se estrecha
Grados de discriminación
A falta de las conclusiones oficiales de este estudio, que la Defensoría de la Igualdad hará públicas «en cuanto las tenga», el análisis realizado por este periódico no deja lugar a dudas: la mitad de los txokos alaveses continúa discriminando a la mujer por el mero hecho de serlo. Y es que 31 de los 61 consultados las sigue vetando como socias y en 26 impiden su acceso a la cocina.
Zaldibartxo, por ejemplo, sólo deja entrar a las señoras previo permiso de la junta directiva. En otras, como Celedón, Olárizu o Zaldiaran, la presencia de la mujer está reservada a fechas señaladas o vísperas de festivos. «No es machismo, es la tradición. Si entraran las mujeres, cogerían el mando y se complicaría todo», zanja Alejandro Guergué, de Celedón.
Menos restrictivas son las normas en otro buen puñado de txokos -Los Álava, Abendaño, Aritza, Petralak, Iturri Ondo o Eliz Azpe, por ejemplo-, donde las mujeres acuden como «invitadas». ¿Eso qué implica? Que, pese a poder entrar, su presencia en la cocina no está permitida. «Y ellas encantadas de venir a mesa puesta y de que cocinemos nosotros», defiende Raúl Arroyo, de Aldapa.
«Como reinas»
«Como reinas» dicen tratar a las chicas en Gau Txoriak que, como Gasteiz Gain, tampoco permite que se 'cuelen' en los fogones. «Aunque no hemos llegado a cambiar los estatutos, desde hace dos años entran sin problemas. Otra cosa es la cocina. En eso todavía hay muchas reticencias», reconocen desde este último txoko.
No tantas como hace una década. Y es que en este tiempo «las cosas han cambiado mucho», apunta el ex secretario de Boilur y socio de Zapardiel, Alberto López de Ipiña. «Las tradiciones -razona- pueden durar cien, veinte o cinco años, pero todas tienen un principio y un fin». De ahí que muchas de las sociedades gastronómicas alavesas admitan ya a mujeres entre sus socios.
En La Perdiz, ubicada en la Avenida de los Huetos, lo hacen desde su fundación, en 1964. «Desde entonces, aquí todo es de todos. Es algo que debería asumirse con normalidad en el resto de sociedades», opina Patxi Vázquez. Beko Iturri, en Izarra, o Errexala se han sumado también a esta corriente aperturista, que gana cada vez más adeptos. Y en Ederki acaban de modificar los estatutos para abrir la sociedad a las hijas y a las mujeres de los socios actuales, una posibilidad que también han barajado en Amabost. Corre el siglo XXI.
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