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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Sociedad

25.10.08 -

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Ingrid Betancourt leyó un texto emotivo, arrancado a su amarga experiencia en la selva. Era un discurso para las lágrimas. E Ingrid lloró, arropada por los aplausos del patio de butacas y de los palcos del Campoamor. E improvisó, al pedir una marcha masiva en Colombia, «ríos de gente» en las calles, para pedir la liberación de los demás secuestrados de las FARC antes de Navidad, «el peor momento del año para un secuestrado». Y reclamó diálogo con los captores, «pero no impunidad».
Betancourt fue, junto a Rafa Nadal, quien más cariño recibió estos días de los ovetenses. Y ayer devolvió una parte. Tuvo palabras de elogio para la ciudad, la región y el resto de los premiados. Nadal ya había estado a punto de soltar una lagrimita al agradecer la ovación del público en el teatro, y se le demudó el rostro cuando Betancourt confesó que seguía por radio cada verano sus triunfos en Roland Garros.
También dirigió un guiño a Larry Page, cofundador de Google. Lo primero que hizo al salir de la selva fue conectarse a internet y ver su correo electrónico. «No quiero hacer publicidad, pero es Gmail - de Google-, así que, gracias», apuntó.
Llegado apenas unas horas antes a Oviedo en su jet privado, a Page no se le aflojó la sonrisa un momento. Ni siquiera cuando le reconvinieron con delicadeza por algunos deslices de protocolo. Será un mago del ciberespacio, será uno de los tíos más ricos del planeta, pero Larry Page (Michigan, EEUU, 1973) lo ignora todo sobre el trato con la realeza. Claro que a él, qué más le da.
Durante la recepción vespertina a los premiados, previa a la ceremonia de entrega, intentó regalar a los Príncipes de Asturias un teléfono móvil que su compañía acaba de sacar al mercado. Improcedente. Como lo fue, ya en el teatro, pasar de largo ante la Reina sin un gesto de saludo.
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