A los ingredientes habituales de sus novelas -emocionantes aventuras, cuidada ambientación y atmósfera medieval-, la escritora vitoriana Toti Martínez de Lezea añade ahora los placeres del paladar y de la carne. En su último libro, la autora de reconocidos 'best sellers' como 'La calle de la judería', 'La herbolera' o 'La comunera', nos ofrece un catálogo de personajes históricos con una característica en común: su naturaleza lujuriosa. Con gran sentido del humor, la autora se adentra en las bajas pasiones de estos grandes nombres (Carlomagno, Abderramán, Fernando el Católico, Enrique VIII, Luis XIV, Napoleón o Isabel II, entre otros) y completa sus relatos con las recetas afrodisíacas que éstos degustaban en sus fastuosos banquetes y orgías.
Martínez de Lezea ofrece al lector una visión distinta, divertida y cercana de estos personajes históricos. Hombres y mujeres que han pasado a los libros de historia por diversos motivos y que, según parece, estuvieron poseídos por irrefrenables apetitos sexuales. Personajes como Valeria Mesalina, una especie de viuda negra vocacional que se casó con Tiberio Claudio César Augusto, un hombre rico, enfermo y treinta y siete años mayor. El matrimonio, que nada tuvo que ver con el amor, sirvió a Mesalina «para poder yacer con media Roma, convirtiendo a Claudio en el mayor cuclillo (cornudo) de la historia».
Perfiles sexuales, por ejemplo, de Enrique de Inglaterra, quien según la autora «provocó un cisma religioso por un asunto de bragueta que no resultó como él esperaba», o de Luis XIV, de quien Martínez de Lezea asegura que «pasaba las noches a la luz de la luna para contentar a tanta dama deseosa de ser marquesa». El dedicado al Rey Sol es uno de los capítulos más divertidos del libro, pero hay más, como el que se centra en la figura de Isabel II, quien «alegró su mustio lecho conyugal con la interesada colaboración de un buen número de caballeros».
Tomando hechos reales, pero pasándolos por un prisma caricaturesco, Martínez de Lezea cuenta que la que fuera reina de España entre 1833 y 1868 tras la derogación de la Ley Sálica «era de por sí de calenturienta ascendencia paterna y heredó de María Luisa de Parma -de quien muchos historiadores dicen que defendía ciertas libertades en cuanto a moralidad- la capacidad para preñarse con facilidad».
Matrimonios infelices
La historia de la emperatriz rusa más influyente de la historia, Catalina II, es en cambio bastante más triste. El marido que eligieron para ella, nieto del zar y heredero al trono ruso, padecía fimosis, y parece que se distraía jugando con soldaditos de plomo y persiguiendo doncellas por su palacio.
Por su parte, la fogosa Catalina tuvo que soportar ocho años de virginidad matrimonial con la consiguiente desesperación para la zarina, que no estaba dispuesta a quedarse sin un heredero y eligió a un apuesto noble como amante oficial de Catalina. Esta unión solucionó el problema sucesorio cuando nació Pablo, futuro zar de Rusia, aunque sin una gota de sangre Romanov.
'Placeres reales: reyes, reinas, sexo y cocina' es una mezcla de literatura, historia y chismorreo. El libro muestra una nueva faceta de la polifacética autora, una de las más importantes en el género de la novela histórica. También ha publicado literatura infantil y juvenil.