El lehendakari volvió a utilizar ayer las conversaciones entre el Gobierno y ETA durante el fallido proceso de paz para defender su propio plebiscito soberanista. Si meses atrás aludió a las conversaciones de Loyola, entre PNV, PSE y Batasuna, para tratar de afianzar sus planteamientos políticos, en esta ocasión acusó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de haber «negociado con ETA y Batasuna la celebración de una consulta». Un supuesto ofrecimiento a la banda terrorista que le sirvió al jefe del Ejecutivo vasco para subrayar uno de sus razonamientos de los últimos meses: la ley de consulta que ha abanderado él mismo y aprobado después el Parlamento autonómico ha sido prohibida por el Tribunal Constitucional por una decisión «política» y no jurídica.
A dos escasos días de que el tripartito y Aralar vayan a reivindicar con un acto a caballo entre Gernika y Vitoria el proyecto de referéndum suspendido por los jueces, Ibarretxe defendió una vez más la idoneidad de la consulta prevista -antes de su prohibición- para mañana y haber escuchado a la sociedad vasca. Y advirtió de que la negativa a llevar a cabo ese referéndum tiene mucho que ver con que es el lehendakari quien lo había propuesto. «Es curioso -aseguró en Radio Euskadi-; el propio Zapatero había negociado con ETA y Batasuna la celebración de una consulta. En cambio, si democráticamente lo plantea el Parlamento vasco, a instancias del lehendakari y el Gobierno vasco, entonces estamos ante un acto inconstitucional e ilegal».
El candidato por el PNV a la reelección para un cuarto mandato se mostró convencido de que tras la decisión del Constitucional se esconden ciertas «actitudes de soberbia». Trazó, en este sentido, un escenario en el que «el Gobierno español, que es quien ha dictado la sentencia del Tribunal Constitucional», ha dado la espalda a la sociedad vasca, a la que, a su juicio, no ha querido escuchar. «No quiere oír nuestra opinión, no le interesa», dijo, antes de calificar el gesto de Zapatero como «un acto de soberbia supina».
«Sí al pueblo vasco»
Su ataque fue directo a la línea de flotación del presidente socialista y a tratar de poner en solfa su imagen entre el electorado vasco. «¿Qué hay en la actitud de un Gobierno español que prohíbe que demos nuestra opinión, no que decidamos nuestro futuro? Pues una actitud de soberbia incomprensible», señaló. Y recalcó, en esta línea, que la suspensión de la ley de consulta no ha dado al traste con un proyecto «del lehendakari, como algunos quieren decir para devaluarlo», sino que ha impedido a los vascos «dar su opinión».
Ibarretxe aseguró que, a pesar de todos los impedimentos, la suya es una iniciativa «de largo alcance», que ha dejado una «puerta abierta y que «no tiene vuelta atrás». E insistió en la necesidad de trasladar a las instituciones europeas la defensa de la consulta. «Vamos a defender el derecho que tenemos a conocer la opinión de la ciudadanía, lo vamos a defender en el mundo», subrayó, sin querer entrar en detalles de cómo se llevará a cabo esa reivindicación.
Sí ofreció alguna pista el presidente del EBB, Iñigo Urkullu, que reconoció que las vías en favor del plebiscito no se agotan en el Tribunal de Estrasburgo. Anunció que el PNV mantiene contactos con «el Partido Demócrata Europeo» y con «otros grupos parlamentarios» en Estrasburgo para ver cómo articular una respuesta conjunta a la prohibición dictada por el Constitucional.
El líder peneuvista quiso respaldar, en una entrevista en RNE, el proyecto del lehendakari y los actos convocados por el tripartito para mañana. De la consulta, dijo que estaba planteada como «una herramienta» útil para tratar de lograr una «transformación social». De la movilización de mañana, instó a los simpatizantes nacionalistas a tomar parte, al entender que se trata de «un día para recordar los derechos históricos, preexistentes a la Constitución», justo en la fecha en la que «se celebra también la abolición de los Fueros»
Los actos del 25-O pretenden, en opinión del líder peneuvista, «subrayar un triple 'sí' a la existencia del pueblo vasco: a la paz, a que la sociedad vasca sea consultada y a la construcción de la sociedad en base a los regímenes de democracia actualizados».