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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Economía

ECONOMÍA

La decisión de estatalizar el sistema de pensiones es interpretada por los mercados como un desesperado intento de obtener recursos
24.10.08 -

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Argentina siembra desconfianza
La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner. / REUTERS
América latina resistía dignamente los embates de la crisis financiera internacional, pero la polémica decisión del Gobierno argentino de estatalizar el régimen de pensiones ha abierto una compuerta a la desconfianza, sobre todo en España, que ha destinado fuertes inversiones a esta economía. Para tratar de calmar los ánimos, Rodríguez Zapatero se reunirá con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner la semana próxima.
En los últimos años la región había logrado crecer con sus cuentas fiscales en orden y ese desempeño le dio fortaleza en las primeras semanas de la crisis. Pero ahora que irrumpen medidas de corte estatalista para llevar tranquilidad a los mercados y prevenir debacles, renace el temor, la incertidumbre y la desconfianza.
La presidenta argentina anunció el martes que nacionalizará el régimen mixto de pensiones sin sospechar que la medida, adoptada con el argumento de evitar un colapso del sistema a medio plazo, sería interpretada por los mercados como un intento desesperado de obtener recursos en momentos en los que el crédito escasea y se acumulan gruesos vencimientos de deuda para 2009.
La iniciativa, que debe ser avalada por una ley del Congreso, causó un gran impacto en la Bolsa de Madrid, donde las empresas españolas con fuertes inversiones en Latinoamérica se derrumbaron. Y lo mismo ocurrió en Buenos Aires y San Paulo. Ayer, los mercados mantenían un comportamiento errático.
Para empeorar la situación, trascendió que va a haber un nuevo zarpazo del Estado argentino. El Gobierno expropiaría Aerolíneas Argentinas y Austral, controladas por el grupo español Marsans. El embajador español en Buenos Aires, Rafael Estrella, dijo que él «no podía hacerse cargo de un rumor», pero nadie en el Ejecutivo desmintió que se avance en esta nueva medida, por ley o por decreto.
Zapatero-Fernández
A fin de aportar algo de calma, el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, se reunirá con Cristina Fernández el 31 de octubre en El Salvador, en el marco de la Cumbre Iberoamericana. La cita, que estará dominada por el impacto de la crisis global en la región, intentará frenar la sangría bursátil de las empresas españolas con intereses en Latinoamérica.
Como preludio, la presidenta argentina habló ayer con la secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, y le garantizó que la reforma en el sistema de pensiones no implica nuevas estatalizaciones.
En este marco de mutua desconfianza, la decisión de Brasil, que firmó un decreto que permitirá nacionalizar bancos privados en dificultades, no ha hecho más que acentuar los temores de los inversores.
La medida del presidente Lula da Silva, que podría alcanzar a entidades nacionales o extranjeras, buscaba brindar certezas, pero en cambio ha incrementado las dudas.
El ministro de Hacienda, Guido Mantega, tuvo que aclarar que no se estaba ante un riesgo inminente de derrumbe bancario. «No hemos dado ningún subsidio ni asistencia específica», aseguró. Pero la Bolsa ya caía y siguió a la baja.
La reforma del sistema de pensiones en Argentina, si bien causó sorpresa en los mercados, apuntaba a fortalecer el sistema. El régimen de Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) se creó en 1994 en el marco del programa de reformas neoliberales del gobierno de Carlos Menem (1989-99). El sistema, que hasta ese momento era estatal y de reparto, pasó a ser mixto y los beneficiarios debieron elegir a qué régimen querían suscribirse.
Dos sistemas parejos
El esquema no se volvió a abrir para traspasos hasta 2007, cuando el gobierno de Néstor Kirchner (2003-07), esposo de Cristina Fernández, permitió por decreto que los afiliados volvieran a optar. Entonces los dos sistemas quedaron parejos. Las AFJP mantuvieron cerca de nueve millones de afiliados, pero sólo 3,6 millones de aportantes regulares. Y la estatal Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) se quedó con 5,2 millones de afiliados, de los cuales aportan 3,8.
Las AFJP -entre ellas Consolidar, del BBVA- perciben el equivalente a 3.500 millones de euros al año en aportaciones de los afilados y administran unos 22.000 millones de euros invertidos principalmente en bonos públicos, acciones y depósitos a plazo fijo. Empresas españolas en Argentina colocan sus acciones en la Bolsa y las AFJP financian sus proyectos.
Si el Congreso aprueba el proyecto del Ejecutivo, esos fondos pasarán a depender del ANSES. Por ello, los legisladores de la oposición anticiparon que buscarán asegurar la intangibilidad de los fondos. El Gobierno argumentó que en el último año la caída real de rendimientos de las AFJP fue del 20%, y que más temprano que tarde el Estado debería salir al rescate de los futuros jubilados del régimen de capitalización. De hecho, en el último año, la ANSES estaba garantizando con sus fondos el 77% de las jubilaciones que debía pagar el régimen privado.
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