En la tercera operación que afronta el jugador cántabro en una semana, se han logrado eliminar el edema y los restos del tumor
El deportista ha entrado en quirófano a las 8.30 de la mañana y ha salido a las 17.00 horas
El cántabro, que se encuentra "estable dentro de la gravedad", afronta la tercera operación desde el 6 de octubre
El ex golfista español Severiano Ballesteros ha sido sometido a lo largo del día de hoy a una "compleja" operación quirúrgica que ha finalizado a las 17.00 horas sin que se hayan producido complicaciones en el transcurso de la misma.
En dicha intervención, que ha durado más de seis horas, se han logrado los objetivos previstos inicialmente, eliminando el
edema y los restos del tumor, según el parte médico del madrileño Hospital de La Paz donde el cántabro lleva ingresado desde el pasado 6 de octubre. El deportista, está estable hemodinámicamente y actualmente se encuentra controlado en la Unidad de Cuidados Intensivos.
Ballesteros entró en quirófano a las 8.30 horas para la preparación y el proceso anestésico. Tras este paso previo, a las 10.30 horas los neurocirujanos empezaron a operarle por tercera vez en esta semana, una intervención que ha finalizado a las 17.00 horas de la tarde.
Tras el estudio histológico, el
tumor extirpado al de Pedreña se ha clasificado como un oligoastrocitoma, que afecta a los oligodendrocitos y astrocitos, que cubren y protegen las células nerviosas en el cerebro y la médula espinal, señala el parte médico.
Complicaciones
La operación a la que se ha sometido hoy el mítico deportista español, es la tercera intervención desde que fue
ingresado el pasado 6 de octubre y se le diagnosticase un tumor cerebral seis días después. El equipo principal que opera a Ballesteros está formado por tres médicos: Javier Heredero, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital La Paz; y Marcelino Pérez Álvarez y Alberto Isla, neurocirujanos del mismo servicio .
Seve pasó por el quirófano por
primera vez el pasado martes para la resección del tumor cerebral, en una operación que concluyó sin complicaciones aparentes. Sin embargo, sufrió un edema cerebral 48 horas después que le produjo una disminución del nivel de consciencia por lo que los médicos tuvieron que practicarle una craniectomía descompresiva, destinada a reducir el daño secundario causado por la elevación incontrolada de la presión intracraneal.