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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Cultura

JUAN IGNACIO VIDARTE DIRECTOR GENERAL DE ESTRATEGIA GLOBAL DE LA FUNDACIÓN GUGGENHEIM

Vidarte se volcará en el proyecto de Abu Dhabi sin menoscabo de su labor al frente del museo vasco

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«El éxito de Bilbao no se puede comprar»
Vidarte, en la cima del Guggenheim.
El futuro cercano de Juan Ignacio Vidarte (Bilbao, 1956) se divide entre los despachos de lujo y el avión, al menos en lo que a su vida laboral se refiere. Desde el martes es el director general de Estrategia Global de la Fundación Guggenheim de Nueva York, y así máximo responsable de rutilantes proyectos como el de un nuevo museo en el emirato árabe de Abu Dhabi. Este cargo se suma al actual como director general del Guggenheim Bilbao.
-¿Ha calculado las horas extras de avión que le va a suponer el cargo?
-Prefiero no hacerlo, porque viajar en avión es cada vez más complicado. Además, voy a tener que viajar a Nueva York y también a Abu Dhabi, así que vivir en Bilbao, que está entre las dos ciudades, va a ser más práctico que nunca.
-¿Qué ha sido del proyecto de Guadalajara, en México?
-El proyecto firme y en marcha es el de Abu Dhabi, en los Emiratos Árabes. El de Guadalajara está en compás de espera. El estudio de viabilidad se terminó hace tres años y desde entonces no ha pasado mucho más. No se le ha dado carpetazo, como al de Río de Janeiro, pero el tiempo no juega a su favor y habrá que evaluarlo para ver si aún es posible realizarlo. Empezó con un grupo de empresarios y tenía el apoyo del Gobierno federal, pero no se han dado los pasos necesarios.
-Tanto en Guadalajara como en Río, o como antes en Salzburgo, los proyectos arquitectónicos estaban ya hechos, pero se han quedado en planos y maquetas.
-Bueno, estoy seguro de que esos proyectos de Enrique Norten, Jean Nouvel y Hans Hollein pasarán a la historia de la arquitectura. Sí, de algún modo existe un Guggenheim virtual, pero que también es real porque forma parte de la obra de esos arquitectos. Además, el museo de Bilbao se inauguró hace sólo 11 años y es el primero dentro de esta estrategia de expansión. No ha pasado tanto tiempo como para que hayan cuajado tantas iniciativas.
-La misma idea de la expansión de un museo nació de Thomas Krens, el anterior director de la Fundación Guggenheim.
-Yo creo que Thomas Krens pasará a la historia por haber sido el primero en plantearla. Luego se ha producido un uso hasta caricaturesco de ella. La idea es muy sólida y otras grandes instituciones como el Louvre de París ya la han adoptado, precisamente en Abu Dhabi. Pero no siempre se ha entendido. Más de 130 ciudades se han acercado a la fundación para negociar algo parecido a lo de Bilbao. En su mayoría se han quedado con lo anecdótico.
-¿En qué sentido?
-Un museo es un proyecto muy complejo que necesita un liderazgo estable, capacidad económica, consenso político y social, además de algo de suerte. El éxito de Bilbao no se puede comprar. Aquí confluyeron muchas cosas, entre ellas una situación de crisis y mucha voluntad para salir del agujero, y todo esto no se puede copiar o llevar a otro lado sin más.
Sofisticados y pragmáticos
-¿Cree que ahora, en su nuevo puesto, debe protegerse de los políticos que buscan un Guggenheim para hacerse publicidad?
-Por supuesto que sí. Muchas veces se ha malinterpretado o se ha banalizado el 'efecto Guggenheim'. Aquí teníamos claro que había que hacer algo. Primero se hizo el metro y luego este museo como respuestas muy concretas a un contexto muy concreto. Limitarse a construir un edificio y luego ponerle el rótulo del Guggenheim no basta. Ahora, con esto no quiero decir que aquí somos muy particulares y que ya no puede haber nada parecido. Se pueden dar otras circunstancias en otras partes del mundo que conduzcan a un éxito similar.
-¿Cómo son las relaciones y las negociaciones con los árabes?
-En Europa y Estados Unidos se piensa que países como Abu Dhabi compran todo, desde museos, a hoteles, a equipos de fútbol, por una especie de complejo de nuevo rico. Su planteamiento es serio. Tienen una visión clara de lo que quieren ser en los próximos veinte o treinta años y han entendido muy bien que la cultura juega un papel fundamental si aspiran a convertirse en un ejemplo de sociedad moderna, vista desde su propia perspectiva de Oriente Medio. Estar allí es muy importante para una institución como el Guggenheim, pero también para países como Francia, para el cual ha sido una cuestión de Estado, porque saben que la presencia allí de la cultura francesa va a ser crucial para su futuro.
-¿Qué beneficios económicos esperan sacar los árabes de la operación?
-Una parte importante de sus residentes no han nacido allí y están por cuestiones de trabajo y negocios. Son personas con un alto nivel cultural y con gustos muy sofisticados, que se acomodarán mejor a Abu Dhabi si hay museos y otras actividades. Luego están sus propios vecinos árabes, y países tan poblados como Rusia, situada en su misma latitud, China e India. A medida que crezca su economía, generarán más turistas, y un destino lógico será Abu Dhabi, porque está a una distancia relativamente corta.
-Dado su celo religioso, ¿dejarán que se expongan cuadros y esculturas con desnudos?
-No lo sé. Pero no me extrañaría. Hoy está prohibido. ¿Dentro de unos años? Quién sabe. Tienen un grado muy elevado de sofisticación y pragmatismo, y saben exactamente lo que hay en el Guggenheim y en el Louvre. Confío en que van a saber cómo manejarlo.
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