El baloncesto europeo se mueve, aunque la controversia y las posturas encontradas difieren dependiendo de la latitud. En lo que respecta al nuevo modelo de competición para la Euroliga aprobado el pasado verano en la asamblea de Berlín, la discordia es palpable entre los equipos de la ACB. Por contra, en otros países con mayores diferencias entre poderosos y aspirantes a la gloria el reparto de licencias de larga duración resulta algo lógico e incluso exigible.
El grado de sensibilización quedará palpable cuando, a primera hora de hoy, el museo Artium acoja la reunión de altos mandatarios de gran parte de los clubes de la Euroliga. Pero ayer, El CORREO pudo constatar las posiciones enconadas de gran parte de los mandatarios que aterrizaron en Vitoria.
Caras visibles de dos visiones irreconciliables, Jordi Bertomeu y Eduardo Portela compartieron la visita guiada por las instalaciones recién estrenadas del Bakh y no perdieron la oportunidad de dialogar. Desde la distancia, la conversación parecía amistosa. Sin embargo, ante los micrófonos la brecha se podía medir. El director ejecutivo de la Euroliga se prepara para una temporada en la que «vamos a hablar de futuro e innovación, de un porvenir donde los clubes tengan estabilidad para desarrollar sus proyectos y puedan ofrecer a sus socios un plan a largo plazo en el que puedan crecer». Mientras tanto, el presidente de la Liga ACB se niega a dar un solo voto de confianza a los aires de cambio que comenzaron a soplar en Berlín. «Tanto como presidente de la ULEB como de la ACB, no apoyaré nunca un proyecto que no dé las mismas posibilidades a los participantes», aseguraba Portela, que hoy presidirá la reunión de la Unión de Ligas Europeas en Barcelona, un frente que trata de promover alternativas a la competición semicerrada.
Solitario y poco dado a la confraternización, el presidente del Maccabi Tel Aviv, Simon Mizrahi, apenas disfrutó de las vistas del humedal de Salburua, pero gastó su tiempo en 'acorralar' a Bertomeu. Uno de los grandes jefes del gigante macabeo dejaba claro que «si estoy en Vitoria es por la reunión de la Euroliga». Fastos los justos para Mizrahi, que tiene claro que «no podemos volver a una situación de confrontación como la que vivimos hace años entre la FIBA y la ULEB. Creo que en Berlín quedó claro que este proyecto va adelante. Es una forma de proteger las fuertes inversiones de los grandes clubes de Europa».
Derechos históricos
En la misma línea se postulaba Paulius Montiejunas. Para empezar, el alto directivo del Zalgiris negó la mayor respecto a los rumores de crisis económica que rodean a su club y que, según algunas versiones, han propiciado la marcha de Marcus Brown al Maccabi. Después, se puso en la piel de los clubes de la ACB contrarios al cierre ya que «en Lituania nosotros también quisiéramos más licencias». «No se trata de favorecer a los clubes más ricos, sino a los que llevan una trayectoria histórica», quiso aclarar Montiejunas. Consciente de que al baloncesto turco le esperan dos licencias y una de ellas se la llevará su club, el manager general del Efes Pilsen, Engin Ozerhun, cree fervientemente que «el sistema de licencias es la mejor solución para dar estabilidad a los mejores clubes». De paso, el directivo otomano se plantea más modificaciones. «Quizás a largo plazo, la solución sería aumentar en número de participantes de la Euroliga. Que de 24 pasaran, por ejemplo, a 32». Dentro del grupo de privilegiados en la ACB junto al Barça y el TAU, el Real Madrid y su principal responsable de la sección de baloncesto, Antonio Martín se muestran «sensibles a cualquier formato de competición que dé estabilidad», sin olvidar que «todos debemos estar predispuestos al diálogo y no echarnos las culpas unos a otros». Desde el flanco opositor, el presidente del Joventut, Jordi Villacampa, vaticinó que «las licencias es la muerte para el baloncesto» y recordó que «con este sistema el TAU no hubiera tenido el crecimiento que ha experimentado en estos últimos años». El director general del Unicaja, Berdi Pérez, sólo quiere que «en la reunión formal de hoy nos expliquen con mayor profundidad el proyecto». ¿Inspirará el Artium a los poderosos del basket europeo?