Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Política

POLÍTICA

Podría ser que, con ocasión de este acuerdo presupuestario, el PNV estuviera iniciando un lento giro en la dirección que propuso su anterior presidente
19.10.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Más allá de lo evidente
uando en política, como en la vida misma, se juntan el hambre y las ganas de comer, se forjan los acuerdos. No suelen éstos ser, en efecto, cuestión de afinidades ideológicas o de convergencia de proyectos. Basta con que la necesidad apriete o la conveniencia lo aconseje, para que quienes antes reñían luego se ajunten. Pocos partidos han demostrado tener, en los últimos tiempos, discrepancias tan profundas como el PSOE y el PNV, en materias, además, de tanto calado como la concepción misma del Estado de Derecho. Pocos han aparecido tampoco tan beligerantes como ellos en su disposición a dirimirlas ante los más altos tribunales.
Sin embargo, en el preciso momento en que el interés ha hecho acto de presencia en sus deterioradas relaciones, ambos se han apresurado a acudir en auxilio mutuo. Así, anteayer, cuando el recreo de las negociaciones estaba a punto de terminar y se entornaba la ventanilla del registro del Congreso, una conversación 'in extremis' entre el presidente del Gobierno y el del EBB 'partía la diferencia' -de dinero, por supuesto- en sus alejadas posiciones presupuestarias, al modo en que podía haber ocurrido en cualquier trato de feria o, por ponerlo más digno, como hiciera el tajo del macedonio con el nudo de Gordio. Todo lo resiste un Cupo cuyo mecanismo de cálculo lo mismo repara un roto que remienda un descosido.
Abandonado, por tanto, todo purismo dogmático en la interpretación de los hechos políticos, toca analizar hoy cuáles son los beneficios que cada una de las partes obtiene, o cree obtener, de esta operación tan marcada por el pragmatismo. A primera vista, y por seguir con la metáfora del apetito con que daba comienzo este artículo, el hambre la sufría, sin duda, Zapatero, no pasando lo de Urkullu de unas ganas de comer más o menos apremiantes. El presidente del Gobierno se jugaba, en el apoyo del PNV, la aprobación de su primer Presupuesto de la legislatura, en una coyuntura, por lo demás, de máxima urgencia en razón de la crisis económica que sufre el país.
Un fracaso en la negociación con el PNV habría supuesto para él un traspiés político del que sólo habría podido reponerse con enorme dificultad. Su éxito, por el contrario, aparte del desatasco de las cuentas públicas, supone, en este preciso momento, un punto más a añadir en la calificación de hábil gestor político que el presidente estaba ya superando con nota gracias a sus últimas actuaciones en el manejo de la crisis financiera.
Por otra parte, no parece que en el acuerdo haya dejado Zapatero demasiados pelos en la gatera. La «investigación científica y técnica en coordinación con el Estado» es una competencia atribuida a la Comunidad Autónoma Vasca, y su transferencia en el momento actual no puede calificarse siquiera de inoportuna. Su importe económico, así como el de las otras materias acordadas, lejos de desequilibrar el Presupuesto del Estado, convergen, por su destino, en el esfuerzo común por superar la crisis.
Entre los beneficios que obtiene el PNV, sin menospreciar el que se deriva de su confirmación como guardián del autogobierno en favor de los intereses concretos de los vascos, hay que consignar el otro, más intangible, que obtiene al presentarse, en estos momentos de especial dificultad, como el partido responsable que modera sus particulares reivindicaciones de máximos en aras del bien general. No es poco para una organización que, de cara a las elecciones, quiere a toda costa desprenderse de su imagen de radicalidad y mostrar al electorado su cara más pactista. Si, además de todo esto, logra desactivar buena parte del activo que para los socialistas vascos iría a suponer la intervención de la ministra Cristina Garmendia en la campaña electoral, el PNV habrá embadurnado las hojuelas con una generosa capa de miel.
Hay que ir, sin embargo, más allá de lo evidente en el análisis de los hechos. A este respecto, conviene situar este acuerdo presupuestario en el contexto del pulso que diversos sectores del PNV, con inclusión del lehendakari, vienen manteniendo entre sí con vistas a la definición, no sólo de la campaña electoral, sino incluso de la estrategia a seguir, a más largo plazo, después de los comicios.
En tal contexto, el acuerdo entre Zapatero y Urkullu ha de contarse en el haber de este último en su lucha interna por el moderantismo, toda vez que cuadra mucho mejor con el 'Think Gaur 2020' que propugna el partido que con las propuestas de ruptura soberanista que defiende el lehendakari. El presidente del EBB suma una victoria más a la ya conseguida con el frenazo impuesto al viaje hacia Estrasburgo que prometiera Ibarretxe. Podríamos encontrarnos, así, con que, aprovechando la ocasión de un acuerdo presupuestario, el PNV estuviera iniciando un lento giro en la dirección que propuso su anterior presidente. Los Presupuestos del País Vasco serán la siguiente estación en este largo e incierto viaje.
C
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS