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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

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La colonia oriental regenta ya en Vitoria veinte bares de txikiteo y pinchos
19.10.08 -

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Saturado el mercado de los restaurantes y bazares chinos, con treinta de los primeros y nada menos que 40 de los segundos abiertos en Vitoria, la emprendedora colonia oriental se ha lanzado a explorar una nueva veta de negocio: los bares de txikiteo y pinchos. Sus estrellas, la tortilla de patatas y el jamón. Incluso en algunos casos tientan la suerte con platos combinados y menús del día, sin olvidar los rentables desayunos. Los chinos regentan ya una veintena de bares de los de toda la vida repartidos por la ciudad, incluso en pleno Casco Viejo. La mayoría conserva el nombre original.
Los primeros iniciaron su andadura hace seis años, pero el gran desembarco comenzó a tomar cuerpo hace dos y se ha intensificado en en los últimos cuatro meses. Sólo desde el final del verano se han traspasado a manos orientales cuatro bares o cafeterías. El último ha sido el Rivera, en la calle Basoa, hace sólo dos semanas. La zona de Coronación, Simón de Anda y Domingo Beltrán ha acumulado en poco más de un mes cuatro relevos. «Sales de vinos y esto parece ya el barrio chino», comenta jocoso un chiquitero.
«Son los que tienen 'tela' ahora. ¡Y son tantos!», bromea un hostelero de la zona de Gorbea. «Pones a traspaso un bar y son los únicos que vienen a interesarse con dinero en mano. Los de aquí, o tienen problemas con el banco para el crédito o deben pensárselo un poco más», explica.
El fenómeno ha alcanzado al corazón de la ciudad, la Cuesta, en donde Wuang lleva casi dos años ya introduciendo al Sarria en la ruta del txikiteo más clásico. Su 'vecina' Maribel Zuñiga explica desde la barra del siempre abarrotado Albéniz que «trabajan bien, tienen movimiento todos los días y sé que mis clientes pasan luego por ahí, ya metidos en plena recorrido».
¿Por qué abrir un bar convencional y no un restaurante chino? La respuesta es unánime y en ella coinciden, en su castellano precario, Hui Chen, que acaba de hacerse con el antiguo Jul-Tom en Sancho El Sabio; Jian Guio, que regenta el Gredos en Badaya; XiaozHao, desde el San Rhu, o Jing Chen, en el Xin, presentado como bar de copas y tapas. «Hay ya mucho restaurante chino y es más fácil llevar una bar o una cafetería», aseguran. «Los restaurantes requieren mucha más inversión, pagan más impuestos, necesitan más personal, incluidos cocineros, y luego se enfrentan a una gran competencia», resume Chae Chao Ying junto a la barra del Guria.
Yongzhen Lin lleva cuatro años en España pero sólo uno en Vitoria. Hace diez meses se lanzó junto a su marido Jian, a quien conoció en Marbella, a gestionar la cafetería Lascaray, estratégicamente emplazada junto a los juzgados. Los desayunos son su principal baza, con el aliciente de un barra surtida de pinchos y tortillas de patata variadas, que prepara la cocinera.
Eva Hernández de Viaña juega un papel importante en el Lascaray. Con muchos años de experiencia en la hostelería -trabajó en el Athenea y el Principal- estaba como cocinera cuando llegaron los chinos al local y se quedó con ellos. «Son de fiar. No escatiman la calidad del género», asegura. Eva cree también que otro detalle positivo es tener una camarera española, Silvia, de 24 años. «Al principio, cuando el local cambió de manos, sí hubo un bajonazo en la afluencia. La gente desconfiaba pero, poco a poco, volvió a entrar de nuevo y el local suele estar a tope», cuenta.
Luis toma una caña en la barra y se siente «tan bien atendido como en cualquier otro bar». Y el 'pica' cuesta diez céntimos menos», recuerda.
«¿Por qué va a haber impedimentos para entrar aquí?», afirman con una sola voz Alazne, Idoia y Marta, tres funcionarias del contiguo Palacio de Justicia, mientras dan buena cuenta de sus desayunos. «Es el mismo género, similar atención y no hay menos limpieza que en otros locales», resumen.
Mixtos
Los hay que combinan las dos cocinas. Es el caso del Restaurante Chino Lakua, que mantiene su oferta oriental, pero atiende también una cafetería occidentalizada y una terraza incluso. O el Wok Sushi, en donde funcionan un restaurante japonés y una barra, concurrida al atardecer en plena calle Florida, en el mismo local en donde antes el Eku ganaba concursos de pinchos y el Orduña ofrecía marisco a su clientela.
También conviven gustos y ofertas en el Real, ubicado en una de las nuevas zonas de expansión de Vitoria, en Zabalgana. «No a todos le gusta la cocina china y ofertamos platos y menús castellanos y orientales, para poder complacer a toda la familia», detalla Wang Qi Wang. El menú del día combina tallarines, rollitos o arroz picante junto a cogollos con anchoas o revueltos entre los primeros, y filetes o lomo con patatas, además de merluza en salsa verde, con pollo o ternera guisados al estilo chino entre los segundos platos.
En plena Avenida, Ling Yuan Quiu y su esposa Yin atienden en el Avaris, con la ayuda de un camarero español, Ángel Gómez, una cafetería y las mesas de un restaurante. Cocina Lin pero su oferta incluye alubias blancas, macarrones o una menestra con jamón. «Este tipo de locales va a ir para arriba. Son más audaces a la hora de montar un negocio», reconoce Ángel. «Y luego, trabaja mucho toda la familia».
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