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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

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'Joe, el plomero', el ciudadano medio que hizo popular el último cara a cara electoral, carece de título de fontanero, debe dinero al fisco y está inscrito como republicano
18.10.08 -

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El efímero ganador del debate
Wulzerbacher camina acosado por los medios de comunicación antes de conocerse su filiación. / AP
Aquí nos recuerda a Gravesen, aquel estibador danés que 'repartía talento' vestido con la camiseta del Real Madrid. Pero se trata de 'Joe, el plomero'. Aunque al parecer tampoco. Bueno sí. Es decir, su nombre es Joe, o sea Joseph, pero lo de su profesión es más discutible. Lo único irrefutable es que Samuel Joseph 'Joe' Wurzelbacher fue el verdadero ganador del tercer y último debate electoral entre John McCain y Barack Obama.
Este clásico ciudadano medio estadounidense, de clase trabajadora y supuestamente emprendedor, fue citado hasta en veintiséis ocasiones en el cara a cara de la Universidad Hofstra y ello le ha convertido, en el tramo en el que se ha bebido dos 'six-pack' de cerveza frente a su televisor, en protagonista de la carrera hacia la Casa Blanca.
No hay informativo que no le haya llevado a sus titulares y los reporteros acampan desde la noche del miércoles frente a su casa de Holland, en el condado de Toledo, dentro del conservador estado de Ohio, para conseguir unas declaraciones cuando este robusto ingeniero de cañerías de 34 años, totalmente calvo, sale cada mañana para desatascar un sifón, arreglar un grifo monomando o instalar un inodoro o una bañera.
Sin darse cuenta -al parecer- se ha visto metido en el centro del frenesí mediático, con periodistas mirando a través de las ventanas de su casa y su teléfono incandescente. Tiene varias páginas en Internet, incontables blogs y hasta un apartado en la enciclopedia Wikipedia, muy cerca del dedicado a George Washington. Es ya la segunda 'w' de Estados Unidos.
Preguntas incisivas
La fama le llegó de sopetón, cuando jugaba al fútbol, al americano, con su hijo en un parque de su pequeña localidad. Ese mismo lugar fue elegido por Obama para un acto electoral. El hojalatero, descontento por las preguntas poco incisivas que recibía el candidato demócrata, le cuestionó sobre su programa fiscal, sobre un caso concreto. El suyo. «¿Es verdad que usted quiere subir los impuestos a las pequeñas empresas que ganen más de 250.000 dólares -185.000 euros-?», preguntó. Y dio más explicaciones. «Es que quiero comprar la de mis jefes». Las cámaras de televisión recogieron su intervención y la difundieron de costa a costa.
Su inquietud llegó hasta McCain y el fontanero se convirtió en el invitado fantasma del debate final de la campaña. «Cuando sea presidente yo haré que puedas hacerte con la empresa en la que trabajas porque mantendré los impuestos bajos y podrás pagar un seguro médico a tus empleados», le aseguró el candidato republicano.
Y de allí a la fama, a un estrellato que pensaba iba a atraer clientes y dinero. Una celebridad nacional. «Estoy completamente atónito», confesaba. Como atónitos se quedaron ayer los reporteros que vieron cómo, a bordo de su vehículo y a toda velocidad, abandonó su hogar sin atenderles. ¿Por qué? Porque se han agotado sus 'quince minutos' de gloria. En el periódico de mañana no se volverá a leer sobre él, como también dejaron de aparecer las 'hockey mums', las madres del hockey que hizo famosas Sarah Palin.
El voto bisagra
El hombre que encarnaba a la médula del país, al voto bisagra que finalmente decide en las urnas, que McCain tomó como emblema del sueño americano a pesar de que no podía pronuncia correctamente su apellido, no era lo que parecía. 'The New York Times' mostró ayer su verdadera cara. Carece de licencia para ejercer de fontanero, sólo puede ser un pinche de la estopa porque ni siquiera ha seguido el curso técnico que exigen los sindicatos para ejercer el oficio de fontanero.
Además, su empresa, la que quiere adquirir, apenas supera unos ingresos anuales de 100.000 dólares -75.000 euros- y no se vería afectado por el plan fiscal de Obama. Sí le alcanzarán las multas que prevé el senador de Illinois para los defraudadores porque 'Joe, el plomero' debe 1.200 dólares -895 euros- al fisco. Y sobre la independencia política que declaró se extiende asimismo la duda. Se sabe que ha participado en programas de televisión republicanos y hasta está registrado como votante del partido del elefante rojo en las primarias. Se sospechaba cuando dijo aquello de que Obama le parecía «sólo un paso más hacia el socialismo». El sueño americano de 'Joe, el plomero' duró dos días. 'Quince minutos' de gloria.
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