Los cuatro ponentes en la tribuna de la sala de Prensa de Shanghai declaran su estado de ánimo con el lenguaje de los gestos. Fernando Alonso ríe sin parar, Robert Kubica mira guasón a su alrededor, Kimi Raikkonen acaba de levantarse de la siesta y Lewis Hamilton disfraza sus nervios con forzadas muecas de presunta felicidad. El Mundial de Fórmula 1 se juega en China y Alonso ha vuelto al centro de la escena.
El año pasado, en este mismo circuito, Alonso y McLaren se profesaron odio eterno. En sentido figurado, Ron Dennis y el piloto ovetense se agarraron de las solapas y se dijeron todo lo que no estaba en los escritos. Se habló de sabotaje, de una mano negra en las presiones de los neumáticos, de falta de integración de los españoles en el mundo inglés, de una rivalidad enconada dentro de la misma casa que terminó con Hamilton atrapado en la gravilla de entrada al «pit-lane». Fue la gota que colmó todos los vasos.
La opinión de Hamilton
De regreso al sureste chino, Alonso se exhibe radiante con sus dos victorias consecutivas (Singapur y Japón) y la posibilidad de un tercer trofeo en la gira. Y, aunque sonríe, no olvida. «Esto es como cuando en fútbol, vas con un equipo o con otro. Yo prefiero que gane Ferrari a McLaren. Si puedo hacer algo para que gane Massa, estaría contento». Lo dijo tan ancho mientras Hamilton, una silla más abajo, tragaba sapos al escuchar. La pregunta volvió al inglés, líder del Mundial con cinco puntos de ventaja sobre Massa y que será campeón el domingo si obtiene seis de renta sobre el brasileño. «Estoy centrado en mi trabajo, si somos competitivos el fin de semana podemos sumar puntos para mantenernos al frente. Lo que los otros hagan es su problema».
Eso sí, el número uno de McLaren desdeñó el valor de Alonso al volante, con el argumento de los pilotos. Cuando interesa, el bueno es el coche, y cuando no, el que conduce. Así habló Hamilton de los últimos éxitos de Alonso: «Renault han hecho una gran labor y ha trabajado muy duro durante las dos últimas temporadas. No será una sorpresa si son un complicado rival durante el fin de semana».
Interpretado este serial como un guiño a Ferrari, Alonso volvió a su papel cuando se le inquirió por sus posibilidades de acabar en el equipo italiano. «No hay ninguna de que fiche el próximo año y pocas de que lo haga dentro de dos».
Ofuscado y pesimista al comienzo de la gira asiática, el ovetense parece el primer sorprendido por el rendimiento del R28. Y en busca de alguna explicación, ayer sólo encontró dos: el nuevo alerón delantero que estrenó en Singapur y la configuraciónd el coche para Japón y China. «En el último mes, el coche está realmente bien. Y no veo razón para que no seamos competitivos aquí».